El último estudio Clima Social de la Universidad Diego Portales muestra una sorpresiva apertura hacia los algoritmos en el ámbito privado, justo cuando el debate sobre la transformación digital se intensifica a nivel nacional. En este, se demuestra que La inteligencia artificial se convirtió en la herramienta principal de consulta médica para la mayoría de las personas en Chile.
Este fenómeno abarca desde la búsqueda de síntomas cotidianos hasta la contención afectiva en momentos de incertidumbre personal. De acuerdo con las cifras del estudio Clima Social UDP:
"Un 69% de las personas ha usado herramientas de inteligencia artificial para resolver dudas sobre salud, mientras un 39% acude a ellas en búsqueda de apoyo emocional".
La tendencia responde en gran medida a las barreras estructurales para acceder oportunamente a la salud pública y mental. Ante la falta de horas médicas inmediatas, las plataformas digitales funcionan como un filtro primario de diagnóstico, aunque esto incrementa los riesgos asociados al autodiagnóstico sin supervisión profesional.
Sin embargo, la disposición ciudadana a interactuar con sistemas inteligentes cambia de manera radical en el ámbito comercial y corporativo. La automatización forzada impuesta por entidades bancarias y empresas genera un fuerte rechazo cuando elimina por completo la opción de resolver trámites con personal capacitado.
Frente a la frustración que generan los asistentes virtuales genéricos, la población demanda resguardar la empatía en trámites esenciales. Según los datos del reporte académico:
"Un 80% de los encuestados exige una ley que obligue a mantener la atención presencial de personas en bancos, salud y servicios públicos".
A esta tensión se suma un consumo de teléfonos inteligentes cada vez más intensivo entre los adultos de 30 a 49 años. Aunque la mitad de la población pasa cuatro o más horas al día frente a la pantalla, este hábito automecánico produce culpa y pérdida de concentración antes que un verdadero temor a quedar fuera de las redes sociales.
El análisis sociológico evidencia además que la inteligencia artificial se percibe como un motor que profundiza las brechas de clase. La gran mayoría de los encuestados coincide en que estos avances benefician principalmente a los sectores de mayores ingresos y a las grandes corporaciones, generando un temor creciente a quedar rezagado en el mercado laboral.
El escenario actual deja en evidencia una paradoja social donde la tecnología resuelve urgencias individuales pero tensión la vida comunitaria. Se presenta un desafío futuro para las autoridades el en regular la automatización institucional sin frenar la innovación digital que la ciudadanía ya integró en su rutina diaria.