Diversas organizaciones ambientales han solicitado formalmente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que pida explicaciones al Estado de Chile. La medida responde a presuntas modificaciones en las regulaciones ambientales hechas a la medida de los nuevos data centers impulsados por la inteligencia artificial.
El crecimiento acelerado de la infraestructura de IA en territorio nacional ha encendido las alarmas de las comunidades locales. Los críticos señalan que flexibilizar los requisitos ambientales busca acelerar millonarias inversiones tecnológicas a costa del resguardo hídrico y territorial de las zonas periféricas.
Las agrupaciones denunciantes argumentan un debilitamiento institucional para beneficiar a grandes corporaciones tecnológicas. Según información publicada por el medio BBCL Investiga, las entidades alertan que:
"Las modificaciones regulatorias hechas a la medida reducen los estándares de evaluación ambiental de los mega proyectos".
Esta controversia ocurre en pleno auge global de los algoritmos y la computación en la nube. La construcción de un data center para inteligencia artificial requiere un consumo intensivo de energía eléctrica y agua para sus sistemas de enfriamiento, lo que tensiona la matriz ecológica de la región.
Frente al avance de estas normativas, los gremios defensores de los derechos ambientales exigen respuestas claras sobre la protección de los acuíferos. En este sentido, los representantes expusieron que:
"Se está postergando la seguridad hídrica comunitaria para agilizar la instalación de infraestructura tecnológica de gran escala".
El organismo internacional deberá pronunciarse sobre si acoge la solicitud para requerir antecedentes oficiales al gobierno chileno. Mientras tanto, el debate entre el desarrollo tecnológico sostenible y el impacto ecológico de la inteligencia artificial continúa intensificándose en el país.