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Reduce hasta en 23% la mortalidad: Destacan innovadora terapia para la población con hemodiálisis convencional

La Hemodiafiltración de Alto Volumen (HvHDF) surge como la alternativa para romper esta brecha. Existen perfiles de salud muy precisos para ingresar a este tratamiento.

TVN.cl

Martes 19 de mayo de 2026

Pese a los avances médicos, la mortalidad de la población en hemodiálisis convencional en Chile continúa siendo alarmantemente elevada, superando incluso a la de algunos tipos de cáncer.
Esta brecha crítica se debe a la acumulación de toxinas urémicas pesadas que la diálisis convencional no logra depurar; estas toxinas dañan las arterias e inflaman los tejidos, multiplicando el riesgo de infartos.
Para cambiar este panorama, la medicina cuenta con la terapia llamada Hemodiafiltración de Alto Volumen (HvHDF).
A diferencia de la diálisis tradicional, que opera como un colador pasivo que solo elimina moléculas pequeñas, la HvHDF funciona como una "lavadora a presión".
Mediante una fuerza hidráulica activa, este sistema "empuja" hacia afuera las toxinas medianas y grandes, infundiendo continuamente un líquido de sustitución ultrapuro para proteger al paciente.
Cuando este tratamiento logra cambiar de manera sostenida una dosis alta de líquido por sesión, reduce drásticamente el riesgo de muerte cardiovascular, disminuye las hospitalizaciones y ofrece una recuperación postdiálisis mucho más rápida. Debido a que exige condiciones específicas en el organismo del paciente para asegurar su efectividad, existen estrictos criterios para determinar quiénes deben acceder a él de manera prioritaria.

Perfiles de salud: ¿Quiénes aplican para este tratamiento?

Para optimizar los recursos médicos, los parámetros clínicos actuales definen cuatro grandes grupos de pacientes prioritarios en los que el cambio de terapia es urgente:

Niños y jóvenes en crecimiento: Menores de 15 años y jóvenes en transición al programa de adultos. En ellos, la HvHDF es vital para frenar el daño cardiovascular acumulativo, disminuir la inflamación y asegurar un adecuado desarrollo y estado nutricional.

Pacientes que no toleran la diálisis común: Personas que sufren caídas drásticas de presión arterial con síntomas como calambres, náuseas o mareos severos en el 30% o más de sus sesiones, o quienes padecen insuficiencia cardíaca severa. El sistema de alto volumen les otorga una excelente estabilidad cardiovascular.

  • Manejo de complicaciones crónicas: Usuarios con secuelas graves por toxinas acumuladas a largo plazo. Incluye a pacientes con desnutrición severa asociada a inflamación crónica (desgaste calórico-proteico), dolores articulares limitantes por amiloidosis y daños neurológicos como el insomnio o la picazón extrema resistentes a fármacos por más de 3 meses.
  • Casos especiales de alto riesgo: Mujeres embarazadas en diálisis. Es un escenario de extremo riesgo materno-fetal donde esta tecnología es la modalidad preferente porque su estabilidad protege la vida de la madre y mejora las probabilidades de viabilidad y peso del bebé.

Universo de pacientes beneficiados en el país 

 
“Esta tecnología cambia el paradigma en Chile. No basta con conectar al paciente a una máquina diferente; la clave es asegurar una depuración profunda y masiva de la sangre. Lograr esa dosis de arrastre es lo que marca la diferencia real entre el soporte básico tradicional y una terapia que efectivamente salva vidas y devuelve el bienestar diario". explica Dr. Cristian Pedreros, Nefrólogo del Hospital Las Higueras de Talcahuano.
Bajo este perfil clínico, se estima que el universo prioritario que hoy califica en Chile corresponde aproximadamente al 10% o 12% de la población total en diálisis crónica, lo que representa entre 2.500 y 3.100 pacientes a nivel nacional.
En estos casos, la indicación de esta terapia se enmarca en la evaluación clínica individual y en la búsqueda de una mayor eficacia en la depuración sanguínea y la mejora de la calidad de vida