El historiador y escritor Yuval Noah Harari advirtió que la inteligencia artificial no es una mera herramienta, sino un agente autónomo capaz de arrebatar el poder cultural a la humanidad. En una entrevista publicada en el canal de YouTube de The Economist, el intelectual analizó los riesgos inminentes que esta tecnología representa para el futuro global.
El impacto económico de los algoritmos de última generación genera gran incertidumbre laboral. Sobre la complejidad del mercado financiero digitalizado, el escritor señaló en el video que:
"La economía se está volviendo incomprensible para la mayoría de las personas porque los algoritmos operan a una velocidad que escapa a la mente humana".
La proliferación de contenidos sintéticos y deepfakes amenaza con destruir la confianza pública al suplantar identidades con precisión. Para dar dimensión al peligro de la desinformación masiva, el pensador afirmó que "la IA ha hackeado el sistema operativo de la civilización humana, que es el lenguaje", distorsionando la percepción de la verdad.
Asimismo, abordó la creciente tendencia de los vínculos afectivos entre personas y sistemas automatizados. Sobre los romances con bots, Harari explicó en la entrevista que la tecnología permite crear relaciones de falsa intimidad diseñadas para influir en las decisiones individuales, reconfigurando la afectividad social.

Frente a este escenario de sustitución afectiva y automatización masiva, la función del ser humano en la sociedad futura exige una revisión radical. Según las declaraciones vertidas por el autor en la entrevista:
“Por primera vez en la historia el poder está migrando desde las manos de los seres humanos hacia un ente alienígena que nosotros mismos hemos creado", lo que redefine el concepto tradicional del trabajo y la soberanía.
Finalmente, los riesgos para el futuro se concentran en la pérdida total del control institucional si no hay leyes inmediatas. Según lo planteado por Harari en su reflexión sobre el horizonte tecnológico, si la humanidad no fija límites antes de 2028, las decisiones cruciales del planeta quedarán subordinadas a la inteligencia artificial.