La Unión Europea dará un nuevo paso en la regulación de la inteligencia artificial. Desde el 2 de agosto comenzará a aplicarse la mayoría de las normas y se iniciará el control de su cumplimiento en los países del bloque.
La legislación establece un modelo gradual: mientras mayor sea el riesgo que una tecnología pueda representar para las personas, más estrictas serán las exigencias para sus proveedores y responsables de uso.
Los sistemas de riesgo mínimo, como los filtros de correo no deseado o videojuegos con IA, podrán seguir operando sin restricciones específicas. En cambio, herramientas de riesgo limitado, entre ellas los chatbots y generadores de contenido, deberán informar cuando una persona interactúe con una IA o reciba material creado artificialmente.
El reglamento también mantiene prohibiciones para usos considerados inaceptables. Entre ellos figuran la puntuación social, la manipulación del comportamiento, el reconocimiento de emociones en centros educativos y lugares de trabajo, y determinadas formas de identificación biométrica remota en espacios públicos.
Las mayores exigencias recaerán sobre sistemas de alto riesgo utilizados en ámbitos como la salud, la conducción autónoma o las investigaciones penales. Estos deberán superar pruebas rigurosas, incorporar supervisión humana y cumplir obligaciones de transparencia antes de ingresar al mercado europeo.
Sin embargo, esa parte del calendario fue aplazada. Las reglas para sistemas independientes de alto riesgo se aplicarán desde el 2 de diciembre de 2027, mientras que las destinadas a tecnologías integradas en productos comenzarán el 2 de agosto de 2028.
La actualización también prohíbe crear con IA contenidos sexuales o íntimos sin consentimiento y material de abuso sexual infantil. Además, fijó para el 2 de diciembre de 2026 el plazo para implementar soluciones de transparencia en contenidos generados artificialmente.
Las empresas que incumplan la normativa podrán enfrentar multas calculadas según su volumen de negocios o mediante un monto determinado. Para las pequeñas empresas y compañías emergentes, las sanciones deberán ser proporcionales.