El Departamento de Justicia de Estados Unidos desmanteló una extensa red cibernética patrocinada por el gobierno chino tras incautar los dominios que operaban las plataformas maliciosas QScan y QTRouter. La acción coordinada por el FBI neutralizó una amenaza activa dirigida contra la infraestructura nacional, interrumpiendo las operaciones de infiltración en sistemas estratégicos del país.
La intervención judicial se hizo pública tras la difusión de un comunicado del Departamento de Justicia de EE. UU., donde se acusa directamente al grupo QTFY, contratado por la firma china Nanjing Xinjiuwei Network Technology, de dirigir estos ataques. Estas herramientas, según el comunicado, permitían infectar miles de dispositivos de internet de las cosas para camuflar el origen chino de las incursiones.
Entre las entidades afectadas por el espionaje digital figuran la NASA, el Banco de la Reserva Federal, el Senado de EE. UU. y los departamentos de Energía y Salud. Las investigaciones revelaron que las plataformas eran comercializadas para proveer servicios de intrusión informática al Ministerio de Seguridad del Estado y al Ejército Popular de Liberación de China.
La operación técnica desactivó el software malicioso al bloquear los dominios integrados en su código fuente, imposibilitando su autenticación y comunicación externa. Al respecto, el fiscal general Todd Blanche enfatizó:
"Los hackers maliciosos respaldados por el Estado que se aprovechan de la infraestructura crítica de América serán detenidos y procesados".
Por su parte, la Oficina Federal de Investigación confirmó que la incautación inutilizó la red de encubrimiento utilizada para perpetrar el espionaje digital. Según declaraciones del director del FBI, Kash Patel:
"Estas herramientas eran utilizadas por ciberactores de la República Popular China para ocultar el origen de sus ataques".
Este procedimiento se suma a previas intervenciones de inteligencia estadounidense contra otros grupos de ciberespionaje asiáticos como Flax Typhoon y Volt Typhoon. Las autoridades norteamericanas reafirmaron que continuarán ejecutando operaciones agresivas en el ciberespacio para neutralizar vectores de ataque avanzados y salvaguardar los servicios esenciales.