La acelerada evolución tecnológica ha transformado el panorama de la seguridad digital a escala global. Ante el incremento sustancial de amenazas automatizadas, la gobernanza de datos y la capacidad de respuesta inmediata se han convertido en prioridades estratégicas para prevenir vulnerabilidades críticas en la infraestructura tecnológica empresarial.
Frente a este escenario, especialistas congregados en el ELIAC 2026 recalcaron la urgencia de establecer límites claros en la autonomía operativa. Según información publicada por iSecurity, el CEO de la firma, Arnoldo Araya, sostuvo que:
“La inteligencia artificial tiene que ser combatida con inteligencia artificial, porque no existe humano capaz de poder controlar, reducir o mitigar los ataques que se realizan con IA”.
Asimismo, la implementación de modelos defensivos avanzados exige evaluar cuidadosamente las delegaciones operativas dentro de los sistemas informáticos. La toma de decisiones bajo contextos de incertidumbre requiere equilibrios precisos para evitar fallos catastróficos derivados de automatizaciones no supervisadas en redes organizacionales de alto riesgo.
Por su parte, Sebastián Cifuentes, Machine Learning Engineer del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) enfatizó la trascendencia de articular marcos institucionales sólidos:
“Básicamente mucho de lo que hemos conversado a lo largo de las presentaciones es cómo yo rijo o cómo yo controlo el uso de la inteligencia artificial a lo largo de las organizaciones. Tiene que ver con la lógica de consensuar y entender, diagnosticar las organizaciones y entender si mis equipos de desarrollo están utilizando inteligencia artificial y cómo a partir de este diagnóstico yo empiezo a levantar ciertas alertas, ciertas necesidades de gobierno que son requeridas”.
En la misma línea defensiva, la ingeniería social asistida por modelos generativos presenta desafíos inéditos para las personas. De acuerdo con declaraciones de el CPO Illumio, Mario Espinoza, afirmó que
“Los seres humanos tenemos cero posibilidad de defendernos de un ataque de ingeniería social por la inteligencia artificial”, destacando la relevancia de la contención inicial.
Finalmente, el esfuerzo coordinado entre compañías líderes globales reafirma que la protección digital es un compromiso colectivo. Compartir inteligencia de amenazas, diseminar conocimientos especializados e integrar soluciones de vanguardia resultan pasos indispensables para consolidar ecosistemas cibernéticos verdaderamente resilientes frente al crimen informático emergente.