Un sorpresivo vuelco vivió el áspero cruce de declaraciones entre la senadora paraguaya Celeste Amarilla y el delantero Kylian Mbappé luego que la parlamentaria echara pie atrás en las polémicas frases de índole racista emitidas en contra del delantero de Francia.
"Me arrepentí de haberte maltratado con los mismos insultos que recibo yo, porque a mí también me desprecian por ser morena y latina; sudaca nos dicen. Me arrepentí y borré el post (...) Ahora exijo que vos también te retractes conmigo y me pidas disculpas. Yo tampoco voy a tolerar tu violencia", escribió en sus redes sociales.
Posteriormente, a través de un punto de prensa realizado la mañana de este martes, aseguró que no se disculpará con nadie e incluso elevó el tono de sus dichos. "Me retracté, ahora él tiene que retractarse conmigo. No te metas con los paraguayos, Mbappé, acá ya le metimos preso a Ronaldinho", recordó en referencia al astro brasileño que estuvo un mes en prisión y otros cuatro meses con arresto domiciliario en el 2020 por haber entrado al país con un documento falso. "Y no me subestimes", agregó.
— Celeste Senadora (@CelesteSenadora) July 7, 2026
La representante del Partido Liberal Radical Auténtico (centroderecha) también tuvo palabras para la Federación Francesa de Fútbol. "Ellos no tienen legitimación activa contra mí. El único que me puede demandar es Mbappé y yo a él. Pueden hacer lo que quieran (...) ya recorrí toda Europa, ya fui discriminada en Europa por negra", argumentó.
Lejos de mostrar algún arrepentimiento por sus palabras, Amarilla le respondió al presidente del Congreso de Paraguay, Basilio Núñez. "Están escandalizados y no se acuerdan cuando le decían gay al embajador de Estados Unidos, acá mismo en el Senado. Ahora voy a ser yo la incorrecta (...) Abran los ojos, acá no es la cosa entre Mbappé y yo, acá hay un poder fáctico detrás, es la FIFA que está detrás. No se metan con Paraguay, Paraguay no soy yo, es la garra guaraní, de los indios guaraníes, y no tenemos vergüenza de que por nuestras venas corra sangre guaraní; eso no es una vergüenza, es un orgullo", cerró.

