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VPH positivo no es sinónimo de cáncer: especialista explica cuándo hay riesgo y cómo actuar ante la presencia del virus

Se estima que hasta el 80% de las personas sexualmente activas tendrán contacto con el Virus del Papiloma Humano en algún momento de su vida.

TVN.cl

Salud de la mujer

Miércoles 25 de marzo de 2026

El cáncer cervicouterino se mantiene como el cuarto más común en mujeres a nivel mundial, con más de 342 mil muertes anuales. En Chile, cerca de 600 mujeres fallecen cada año por esta causa, lo que equivale a casi dos muertes diarias. El factor común en la gran mayoría de estos casos es el Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual altamente prevalente y prevenible.

“El VPH es una infección muy frecuente. Se estima que hasta el 80% de las personas sexualmente activas tendrán contacto con el virus en algún momento de su vida y que tanto hombres como mujeres pueden ser portadores. Aspectos como tener múltiples parejas sexuales, la ausencia de métodos de barrera y el inicio temprano de la actividad sexual juegan un rol determinante en la adquisición del virus”, explica el Dr. Matías Solari, Coordinador de Gineoncología del Instituto del Cáncer RedSalud.

En esta línea, en el marco del mes de la prevención del cáncer cervicouterino,  el especialista advierte que, si bien en la mayor parte de los casos el sistema inmunológico elimina el virus de forma natural, el riesgo aparece cuando la infección persiste sin ser detectada ni tratada. 

“Es vital entender que tener el Virus del Papiloma Humano no es sinónimo de cáncer. Un resultado positivo solo indica la presencia del virus; el desafío real aparece cuando esa infección persiste en silencio durante años, pudiendo derivar en lesiones graves o diversos tipos de cáncer si no se detecta a tiempo. Por eso vemos casos de mujeres que desarrollan un cáncer invasor a los 50 o 60 años por una infección de su juventud que nunca fue detectada. Ahí radica la importancia crucial de los controles periódicos”, enfatiza el Dr. Solari.

Según el ginecólogo, las infecciones por VPH se dividen en dos categorías: de bajo y de alto riesgo. Las primeras pueden producir verrugas genitales o condilomas; en cambio, en el segundo grupo existen al menos 14 tipos, siendo el 16 y el 18 los más críticos por su capacidad de derivar en distintos tipos de cáncer, tales como el de cuello uterino, anal, de pene, vulva u orofaríngeo.

“Ante la presencia de VPH, el manejo médico se centra en tratar las lesiones cuando existen, evaluar el riesgo y definir seguimiento con exámenes (PAP y/o test de VPH) para prevenir complicaciones, aclara.

¿Cómo prevenir el VPH? 

La estrategia impulsada por la Organización Mundial de la Salud establece como meta al 2030 vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar tamizaje al 70% de las mujeres y asegurar tratamiento al 90% de quienes sean diagnosticadas, con el objetivo de eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública.

El Dr. Solari enfatiza que la prevención primaria es la primera línea de defensa y se basa en dos pilares: educación y vacunación. “La educación sexual integral basada en evidencia es una herramienta fundamental de prevención,  porque permite comprender cómo se transmite el VPH y cuáles son las medidas efectivas para evitarlo. Entregar información clara favorece decisiones informadas, mientras que el silencio y el tabú solo dificultan la prevención”, indica.

A ello se suma la vacunación contra el VPH, incorporada en el Programa Nacional de Inmunizaciones. Desde 2024, el esquema pasó de dos dosis a una sola para escolares de 4° básico, manteniéndose como una estrategia gratuita y de alta efectividad. Para quienes no fueron vacunados en la etapa escolar, la vacuna está disponible, previa presentación de orden médica, para mujeres y hombres desde los 9 hasta los 45 años.

En el ámbito de la prevención secundaria, destacan las herramientas de tamizaje. En Chile, todas las mujeres tienen acceso gratuito al examen de Papanicolaou (PAP) a través del sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), prueba que históricamente ha permitido detectar lesiones precancerosas. A este examen, se suma el test de PCR para VPH. 

“El PAP y el test de PCR para VPH son herramientas complementarias que permiten tomar decisiones más oportunas. Mientras el PAP detecta cambios en las células, el test de VPH identifica la presencia del virus incluso antes de que aparezcan lesiones, ampliando la ventana de acción para intervenir”, sostiene el especialista del Instituto del Cáncer de RedSalud.

En nuestro país, la recomendación del PAP es para mujeres de 21 a 65 años, y repetirlo cada tres años Desde los 30 y hasta los 65 años, puede incorporarse el test de PCR para VPH, que se realiza cada cinco años.

"Detectado en etapas iniciales, este cáncer presenta tasas de curación cercanas al 100%. Por eso, hoy es fundamental combinar la vacunación con exámenes preventivos como el PAP o el test de VPH. Estas herramientas han cambiado la historia de este cáncer, permitiéndonos prevenirlo o detectarlo a tiempo. Lo más importante es que no postergues tus controles", concluye.