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La trampa del “después del 18”: por qué esperamos una fecha especial para cambiar nuestros hábitos

“El lunes parto”, “después de las vacaciones” o “pasando el 18”. La ciencia ha demostrado que las fechas que percibimos como nuevos comienzos pueden aumentar nuestra motivación.

TVN.cl

La trampa del “después del 18”: por qué esperamos una fecha especial para cambiar nuestros hábitos

Martes 15 de septiembre de 2026

Comer más sano, empezar a hacer ejercicio, ahorrar o dejar un mal hábito. Con la llegada de Fiestas Patrias también aparece una frase conocida: “después del 18 empiezo”. La psicología tiene una explicación. El denominado fresh start effect o “efecto de nuevo comienzo” describe cómo ciertos hitos —un cumpleaños, Año Nuevo, un lunes o el término de unas vacaciones— pueden crear una separación mental entre una etapa que termina y otra que comienza, aumentando temporalmente nuestra motivación.

Un estudio publicado en Management Science encontró que las búsquedas relacionadas con dietas, las visitas al gimnasio y los compromisos con nuevas metas aumentaban después de estos momentos. En uno de sus experimentos, realizado con 165 participantes, un 26% escogió el 20 de marzo para recibir un recordatorio de sus metas cuando fue presentado como “el primer día de primavera”. Cuando exactamente la misma fecha fue descrita como “el tercer jueves de marzo”, lo hizo solo un 7%: una diferencia de 3,5 veces.

“Estas fechas generan la ilusión de que podemos realizar un cambio y marcar un antes y un después. El problema es que también pueden servir para postergar decisiones. El efecto de nuevo comienzo puede encender la motivación, pero esta puede ser intensa y muy breve, especialmente cuando partimos con expectativas poco realistas”, explica Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O'Higgins (UBO). Ahí aparece la trampa del “después del 18”. Postergar puede generar tranquilidad momentánea porque suponemos que nuestro “yo futuro” tendrá más voluntad o disciplina. Pero si no existe un plan realista, el nuevo comienzo puede convertirse simplemente en una nueva postergación.

En este sentido, la evidencia muestra, además, que construir un hábito toma tiempo. Una investigación de University College London que siguió durante 12 semanas a personas que intentaban incorporar nuevos comportamientos encontró que alcanzar un alto grado de automaticidad tomó, en promedio, 66 días, aunque existieron grandes diferencias individuales: desde 18 hasta 254 días. El mismo estudio mostró que omitir el comportamiento una vez no afectaba significativamente el proceso. Es decir, un tropiezo no obliga a abandonar el objetivo ni a esperar hasta el próximo lunes para volver a empezar.

“Para que un cambio perdure debe existir un plan realista y paulatino, con metas factibles de cumplir, aunque sean pequeñas. Alcanzar una meta mínima genera motivación para avanzar hacia objetivos más difíciles. Más que esperar el momento perfecto, la clave está en entender qué podemos cambiar realmente y cómo sostenerlo en el tiempo”, concluye Tartakowsky. Así, después del 18 puede ser un buen momento para comenzar. Pero la fecha puede entregar el impulso; lo que permite sostener el cambio son las acciones que vienen después.