1. Tres anfitriones con relaciones tensas
Este Mundial será el primero en ser organizado por tres países -Estados Unidos, Canadáy México- en lugar de por una sola nación, como suele ser habitual.
El año 2002 fue una excepción, cuando Japón y Corea del Sur compartieron tareas de organización, abriendo así un nuevo camino. Los coanfitriones de este año mantienen normalmente buenas relaciones, pero se han vuelto más tensas desde que Donald Trump comenzara su segundo mandato.
Sus amenazas de anexionar Canadá como el "estado número 51" de EE.UU. y los aranceles punitivos han enfriado el ambiente entre dos aliados históricamente cercanos. Las relaciones de EE.UU. con México se han tensado por varios temas, como la frontera que comparten y la amenaza de Trump, al menos tácita, de usar la fuerza militar para combatir a los cárteles de la droga que operan en México.
2. Más equipos, más partidos
Hay 48 equipos participantes, por lo que habrá muchos más partidos: un total de 104, frente a los 64 del Mundial de 2022 en Qatar, en el que solo participaron 32 selecciones. El partido inaugural enfrentará a México y Sudáfrica en Ciudad de México el 11 de junio de 2026.
Habrá 12 grupos de cuatro equipos, frente a los ocho de hace cuatro años. Los dos primeros de cada grupo, más los ocho mejores terceros, pasarán a la ronda siguiente, una eliminatoria extra que se ha introducido para ayudar a reducir el número de equipos de camino a la final en Nueva Jersey, el 19 de julio.
Más equipos significa más oportunidades para que algunos países participen por primera vez en el Mundial. Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán debutarán, lo cual es una gran noticia para sus aficionados, pero a los críticos les preocupa que el aumento del número de equipos pueda provocar una bajada en la calidad general del juego.
3. Descansos obligatorios para hidratarse
Aunque los descansos para hidratarse no son nada nuevo en el fútbol, la FIFA ha anunciado que en todos los partidos del Mundial habrá dos descansos de este tipo, aproximadamente a los 22 minutos de cada tiempo, independientemente de las condiciones meteorológicas.
Antes, los árbitros tenían que pedir pausas para refrescarse a los 30 minutos de cada tiempo cuando la temperatura al inicio del partido superaba los 31 grados Celsius (87,8 grados Fahrenheit). El cambio llega ante la preocupación por las altas temperaturas que se esperan en algunas de las ciudades sede, como ya pasó en el Mundial de Clubes del verano pasado en EE. UU.
Para comodidad de las cadenas de televisión, la FIFA ha confirmado que se les permitirá interrumpir la retransmisión de los partidos para emitir anuncios durante estos descansos de 3 minutos. Esto resuelve un problema que afectó a las cadenas estadounidenses durante el Mundial de 1994 y, en la práctica, divide los partidos en cuartos, igual que en dos de los deportes televisados más populares en Estados Unidos: el baloncesto y el fútbol americano.

4. Preocupaciones en materia de derechos humanos
Un informe publicado por Amnistía Internacional en marzo advertía de que el Mundial de Fútbol plantea "riesgos e impactos significativos tanto para los aficionados como para los jugadores, los periodistas, los trabajadores y las comunidades locales".
El análisis es más crítico con Estados Unidos, que acoge la gran mayoría de los partidos. El texto la situación allí como una "emergencia de derechos humanos" y señala lo que denomina un "patrón reconocible de prácticas autoritarias" en el país. Expresa especial preocupación por la conducta de los agentes de inmigración del ICE desplegados en algunos estados.
Amnistía señala, entre otras cosas, que México ha movilizado 100.000 efectivos de seguridad, incluido el ejército, en respuesta a los altos niveles de violencia en el país.
En cuanto a Canadá, el informe menciona el temor a que las personas sin hogar puedan verse aún más marginadas, sobre todo en ciudades sede, como Vancouver y Toronto, así como las restricciones impuestas al derecho a la libertad de reunión pacífica.
5. Altos costos de viaje y entradas
Las distancias hacen que viajar resulte caro incluso para los aficionados que viven en Norteamérica. Las sedes más alejadas entre sí son Vancouver y Miami: 4.507 kilómetros. Si un aficionado alemán, por ejemplo, quisiera seguir a su equipo, tendría que recorrer 2.619 kilómetros para ir de Houston a Toronto y luego a Nueva Jersey solo para los partidos de la fase de grupos.
Los precios de las entradas son un tema tan polémico, que la organización de aficionados Football Supporters Europe (FSE) ha presentado una demanda contra la FIFA ante la Comisión Europea por los "precios excesivos" de las entradas para los partidos.
A un mes del partido inaugural, el 11 de junio, las entradas para la mayoría de los partidos de la fase de grupos seguían a la venta. Los billetes más caros para el partido inaugural de EE.UU. contra Paraguay en Los Ángeles costaban 4.105 dólares, mientras que para algunos partidos con menos demanda, las más baratas salían por 380 dólares.
La propia web de reventa de la FIFA, FIFA Marketplace, anunciaba recientemente entradas para la final a más de 2 millones de dólares cada una. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defiende los precios. En unas declaraciones ofrecidas en Los Ángeles, Infantino señaló que reflejaban la demanda en un mercado caro.
"Y si alguien compra una entrada para la final por 2 millones de dólares, yo mismo le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola para asegurarme de que disfrute de una experiencia fantástica", prometió.
6. La cuestión de Irán
Irán, clasificado para su séptimo Mundial, es uno de los cuatro países clasificados cuyos ciudadanos se enfrentan a prohibiciones totales o parciales para viajar a Estados Unidos, donde se disputan todos sus partidos de la fase de grupos.
Según el decreto de Trump, la prohibición no se aplica al equipo ni a sus entrenadores o al personal de apoyo, pero sí a los directivos de la Federación Iraní de Fútbol.
A principios de este año, Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra contra Irán, tras lo cual, la Federación Iraní de Fútbol amenazó con "boicotear" sus encuentros en EE.UU. Trump dijo más tarde que, "por su propia vida y seguridad", no sería apropiado que Irán estuviera allí. Ahora México ha aceptado un acuerdo, según el cual, el equipo tendrá su base allí, y solo cruzará la frontera para sus dos partidos en Los Ángeles y el otro en Seattle.

