Hipertensión arterial: qué es, por qué aumenta en jóvenes y cuándo controlarse
La hipertensión afecta a uno de cada tres adultos en Chile y registra un aumento de diagnósticos en personas de entre 15 y 29 años.
Viernes 15 de mayo de 2026
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, más del 30% de la población chilena sufre de hipertensión arterial, lo que significa que 1 de cada 3 adultos padece esta patología. Conmemorada cada 17 de mayo, esta condición se mantiene como uno de los principales factores de riesgo para sufrir accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y enfermedades al corazón.
Aunque tradicionalmente ha sido vista como una enfermedad asociada a la edad, la hipertensión está afectando cada vez más a los jóvenes, con implicancias a largo plazo. Así lo confirma, el Dr. Javier Gárate, cardiólogo y miembro fundador del Centro Avanzado Cardiovascular RedSalud: “Hoy vemos que estos cuadros son mucho más frecuentes en pacientes jóvenes; ya no hablamos solo del rango entre 30 y 50 años, sino que observamos una presencia creciente en la población de entre 15 y 29 años. Un fenómeno responde a una mezcla crítica de genética y estilo de vida”.
En Chile, el escenario es complejo: el país lidera el consumo de sal en la región y mantiene una de las tasas de obesidad más altas de Sudamérica, factores que —sumados al sedentarismo y al estrés crónico— impactan directamente en la salud cardiovascular temprana. A esto se añade el factor hereditario: si uno o ambos padres son hipertensos, la probabilidad de que los hijos desarrollen la enfermedad escala hasta un 45%.
Para el especialista, el mayor peligro radica en la naturaleza silenciosa de la enfermedad. “La hipertensión no avisa, y eso es precisamente lo que la hace peligrosa, por eso muchas personas no saben que la tienen hasta que sufren un evento cardiovascular grave. A eso se suma que no existe el hábito de controlarse con regularidad, lo que hace que el infradiagnóstico sea un problema real. Por eso, el diagnóstico precoz y la educación sobre la importancia de las medidas preventivas son esenciales para reducir los riesgos y mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta condición", concluye el Dr. Gárate.
Seis claves que debes saber sobre la hipertensión:
El especialista de RedSlaud explica todo lo que tienes que saber acerca de la hipertensión:
1. No da síntomas, por eso se llama "el asesino silencioso"
La mayoría de las personas con hipertensión no siente nada. Puede estar presente durante años causando daño progresivo en el corazón, los riñones, el cerebro y los ojos, sin ninguna señal de alerta. Por eso el control preventivo es la única forma de detectarla a tiempo.
2. Un solo control no basta para diagnosticarla
No, una sola toma no es suficiente porque la presión varía por estrés o factores externos. El diagnóstico requiere confirmar un patrón de valores elevados mediante varias mediciones en días distintos o pruebas de monitoreo continuo. Solo se diagnostica con un único control si las cifras son extremadamente altas (crisis hipertensiva) y hay riesgo de daño orgánico inmediato.
3. Los jóvenes también deben controlarse
La hipertensión puede afectar a cualquier persona, independiente de su edad o condición física. Desde las sociedades médicas se recomienda que la toma de la presión debe hacerse periódicamente a partir de los 3 años. El diagnóstico precoz y entender la importancia de las medidas preventivas son fundamentales para reducir los riesgos y mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.
4. Sin tratamiento, las consecuencias son graves
La presión arterial elevada de forma sostenida daña las arterias y obliga al corazón a trabajar más de lo que debería. A largo plazo, esto puede derivar en infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal o daño ocular. En personas jóvenes diagnosticadas antes de los 18 años, el riesgo de sufrir un evento cardiovascular en la adultez es significativamente mayor.
5. Tiene tratamiento y, en etapas iniciales, puede controlarse sin medicamentos
Detectada a tiempo, la hipertensión puede manejarse con cambios de hábitos: reducir el consumo de sal y ultraprocesados, hacer al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada entre 5 y 7 días a la semana, dejar de fumar y moderar el alcohol. Caminar, correr, andar en bicicleta o nadar son alternativas válidas. Cuando los cambios de hábito no son suficientes, el tratamiento farmacológico permite controlar la enfermedad de forma efectiva y prevenir complicaciones.
6. Puedes monitorearte en casa, y es recomendable hacerlo
Tener un tensiómetro en casa y medir la presión de forma regular es una herramienta útil, especialmente para quienes ya tienen diagnóstico o factores de riesgo. Lo ideal es hacerlo a la misma hora cada día, en reposo, sentado y con la espalda apoyada, evitando el café, el tabaco o el ejercicio en los 30 minutos previos. Los registros en casa ayudan al médico a tener una visión más completa y real de cómo se comporta la presión fuera del consultorio.