¿Cuánto demora un divorcio por infidelidad en Chile?
Aunque suele ser uno de los principales motivos de quiebre matrimonial, expertos advierten que tiene un peso jurídico limitado en nuestro país y que solo puede incidir en aspectos como la compensación económica, siempre que existan pruebas contundentes para acreditarla.
Lunes 6 de julio de 2026
Socialmente, la infidelidad sigue siendo uno de los principales detonantes de quiebres matrimoniales. No obstante, en términos legales su impacto en un proceso de divorcio es bastante más acotado de lo que muchos creen en Chile.
Según un informe de la Red Iberoamericana de Estudios de Familia (Redifam) y la Universidad Austral de Argentina publicado en 2025, nuestro país lidera la tasa de divorcios en América Latina, una cifra que refleja una realidad cada vez más visible: el aumento sostenido de separaciones y la transformación en la forma en que las parejas enfrentan el fin de una relación.
En ese escenario, Eduardo Lara, abogado del Estudio Jurídico Alfaro y Madariaga (EJAM), explica que, a pesar de la carga emocional que implica una infidelidad, actualmente “tiene un peso jurídico bastante acotado, porque si bien puedes demandar un divorcio por culpa bajo esta causal, necesitas acreditarlo de forma fehaciente, con pruebas graves y contundentes”.
De acuerdo al especialista, uno de los ejemplos más claros para acreditar esta causal es la existencia de un hijo de filiación no matrimonial. “Hemos tramitado divorcios por culpa basados en infidelidad y hemos obtenido sentencias favorables, pero siempre porque existían antecedentes sólidos que permitían demostrarlo”, puntualiza.
Tipo de compensación
Respecto a los efectos prácticos que puede tener una infidelidad dentro de un divorcio, Lara sostiene que la principal incidencia puede darse en el resarcimiento económico. “Hay criterios de algunos jueces que consideran la culpa acreditada para aumentar el monto de la compensación económica, aunque no es una regla general”, aclara.
Sin embargo, advierte que, en materias como pensión de alimentos o cuidado personal de los hijos, la infidelidad no suele ser determinante. “En esos casos lo que prevalece son las necesidades económicas y el bienestar de los hijos, no la conducta sentimental de los padres”, especifica.
Más acuerdos y menos conflictos
Pese a que muchas consultas comienzan con relatos de infidelidad, el abogado de EJAM indica que hoy esta no es la principal causal detrás de las separaciones. “En mi experiencia, la mayoría de los divorcios se tramitan por causales objetivas, principalmente por cese de convivencia. La infidelidad muchas veces está presente, pero no siempre es el factor decisivo”, comenta.
Un fenómeno que también ha llamado la atención del especialista es el cambio en la forma en que las parejas enfrentan estos procesos. “Antes era más común el divorcio unilateral, pero en la actualidad vemos un aumento importante en los divorcios de común acuerdo. Eso es algo que ha cambiado bastante”, afirma.
La diferencia no es menor: mientras un divorcio de mutuo acuerdo puede resolverse entre una y cuatro semanas, dependiendo de la carga del tribunal, los divorcios unilaterales o culposos pueden extenderse entre tres y ocho meses, debido a la presentación de demanda, notificación judicial y audiencias.
Además, Eduardo Lara identifica un patrón claro en las consultas: “El verano, especialmente después de las fiestas de fin de año y las vacaciones, es uno de los periodos donde más aumentan las consultas por divorcio”, concluye