Liquidaciones de empresas suben 25,4%: las deudas de la pandemia siguen golpeando a las pymes
Entre enero y mayo de este año, 346 empresas iniciaron procesos de liquidación en Chile. Especialista en insolvencia advierte que muchas aún arrastran créditos adquiridos durante el estallido social y la pandemia, y alerta que el mayor riesgo para los emprendedores no es solo perder el negocio, sino también comprometer su patrimonio personal.
Martes 28 de julio de 2026
Las secuelas económicas de la pandemia siguen pasando la cuenta a miles de emprendedores chilenos. Entre enero y mayo de 2026, 346 empresas iniciaron procesos de liquidación, un 25,4% más que en el mismo período del año pasado, según cifras de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (SIR).
Aunque la actividad económica se ha recuperado, muchas pymes todavía no logran superar las deudas que asumieron para mantenerse a flote durante el estallido social y la pandemia. Para Ricardo Puelma Jirón, abogado especialista en insolvencia y fundador de Alivio Deuda Abogados, esa es una de las principales razones detrás del aumento de las liquidaciones.
"La mayoría de las empresas que llegan hoy a insolvencia siguen arrastrando el costo del estallido social y la pandemia. En ese período las ventas cayeron drásticamente, la banca otorgó créditos Covid-Fogape y Fogaes a tasas muy convenientes, y muchos después no pudieron pagarlos. Eso explica al menos la mitad de las liquidaciones que se ingresan hoy", afirma.
Las cifras muestran que la Región Metropolitana concentra el 56,6% de las liquidaciones registradas este año. Los sectores más afectados son el comercio (35,8%), la industria manufacturera (20,7%) y la construcción (11,3%).
Cambios en el mercado profundizaron la crisis
Para el especialista, las deudas heredadas de la pandemia no explican por sí solas el escenario actual. A ellas se suman cambios estructurales que han reducido la viabilidad de muchos negocios.
En el comercio, el crecimiento de las plataformas digitales dejó a miles de tiendas físicas compitiendo con actores que operan con menores costos. En la construcción, el alza de las tasas hipotecarias tras la pandemia y los retiros previsionales redujeron la demanda por viviendas. Mientras tanto, la industria manufacturera enfrenta un aumento en los costos de producción y una competencia cada vez más fuerte de productos importados desde Asia.
El riesgo no es solo perder la empresa
Desde su experiencia en más de 500 procedimientos concursales, Puelma sostiene “muchas veces el problema no es perder la empresa. El verdadero riesgo aparece cuando el emprendedor comienza a comprometer también su patrimonio personal intentando salvar un negocio que ya no tiene viabilidad económica”.
El abogado explica que en Chile la mayoría de los créditos para empresas exige que el representante legal firme como aval, fiador o codeudor solidario, por lo que una insolvencia empresarial puede terminar afectando directamente sus bienes personales.
"Si la empresa no puede pagar, el banco siempre va a poder cobrarse con el patrimonio de quien firmó esas garantías. Y el peor error de todos es pedir créditos de consumo con el mismo banco donde se tiene el crédito hipotecario: el banco ofrece un crédito de fines generales muy atractivo en principio, pero que casi duplica la deuda y deja la casa como garantía", advierte.
Los errores que más repiten los emprendedores
Según Puelma, existen decisiones que suelen agravar una crisis financiera y hacer mucho más difícil salir de ella:
- Utilizar el IVA como caja para financiar la operación.
- Dejar de pagar las cotizaciones previsionales.
- Repactar créditos solo para evitar aparecer en Dicom.
- Mantener un nivel de gasto propio de épocas de mayor bonanza.
La señal de alerta para pedir ayuda
Para el abogado existe una regla simple: si una persona o un emprendedor destina más del 45% de sus ingresos al pago de deudas, es momento de buscar asesoría profesional antes de renegociar con los bancos. "Al repactar, por lo general la deuda se duplica. Da un respiro momentáneo, pero a la tercera repactación se vuelve impagable", explica.
La Ley N.º 20.720 contempla alternativas tanto para personas como para empresas. En el caso de las personas naturales, la renegociación ante la SIR permite reestructurar las obligaciones financieras. Para las empresas, existen mecanismos como la reorganización o la liquidación voluntaria, que permiten cerrar un proyecto de manera ordenada.
"Bajar la cortina no hace desaparecer las deudas; solo posterga el problema y muchas veces lo agrava. La empresa sigue existiendo jurídicamente, y con ella las obligaciones", enfatiza.
"La quiebra es un instrumento legal, no una condena"
Pese a la carga emocional que implica una insolvencia, Puelma sostiene que cerrar una empresa no significa necesariamente el fin de la vida profesional de un emprendedor.
"La quiebra es un instrumento legal, no una condena. Es un proceso con inicio, desarrollo y fin, y al otro lado hay un piso limpio desde donde volver a construir. Tengo clientes que quebraron con deudas de más de 100 millones y hoy están bancarizados nuevamente, algunos incluso con crédito hipotecario. Lo que sí destruye lentamente a un emprendedor es quedarse años paralizado, con el 70% de la cabeza ocupada en cómo pagar el próximo vencimiento. Eso agota la creatividad, las relaciones y la salud", concluye.