Morir de hambre o morir envenenados
Kurt Gödel fue una mente brillante. Íntimo amigo de Einstein —quien incluso fue su testigo para obtener la ciudadanía estadounidense—, la celebridad de su aporte a la lógica, la matemática y la filosofía solo se ve opacada por su paradójica causa de muerte. Gödel prefirió dejar atrás sus caminatas con Einstein y la posibilidad de seguir desafiando las certezas de su tiempo, solo por el miedo a ser envenenado.
Vale la pena poner atención a esta paradoja a la luz de la discusión originada por la propuesta del Ejecutivo en la Ley de Reconstrucción Nacional, específicamente en el Artículo 8. Se trata de una norma incluida, curiosamente, en el apartado de recaudación respecto de la excepcionalidad amplia para la minería de texto y datos (TDM, por sus siglas en inglés).
La minería de datos se realiza sobre textos e información a la que el “minero” ya tiene acceso legítimo, por lo que no supone un riesgo de transgresión a la privacidad ni a otros mecanismos que la legislación actual ya ampara bajo principios bien definidos.
Por un lado, la posición exhibida por los medios y la industria creativa —en un actuar más parecido al de un grupo de interés que al de medios de comunicación— refleja una legítima y urgente inquietud asociada, en el corto plazo, a un potencial derecho patrimonial que se perdería producto de la excepción. Cualquier dato accesible de forma legal podría ser utilizado casi indiscriminadamente para el entrenamiento de modelos, extinguiéndose de facto la posibilidad de obtener beneficios de la venta de textos, reportajes, poemas y un largo etcétera que, incluso, aumenta de forma proporcional a la producción creativa.
Sin embargo, por otra parte, un esquema que ofrezca certeza jurídica al minimizar el riesgo de judicialización por el uso de estos datos puede ser el factor decisivo que se sume a las ventajas competitivas de Chile para atraer inversiones en centros de datos e hiperescaladores, particularmente en materia de entrenamiento. Sin ir más lejos, solo en 2025 la inversión global en infraestructura de cómputo superó los 320 mil millones de dólares —más que todo el PIB de nuestro país— de acuerdo al AI Index Report realizado por el Instituto de IA Centrada en lo Humano (HAI) de la U. de Stanford. La actual combinación de abundante energía renovable y conectividad podría potenciarse para convertirnos en un paraíso para la instalación de esta infraestructura habilitante y crítica para el desarrollo de la IA al servicio de las personas.
Además de lo anterior, existe un elemento adicional al que no se le pone suficiente atención: la consecuencia de que los datos que representan nuestra cultura, idiosincrasia y modelo de mundo no estén presentes en los procesos de entrenamiento. En el corto plazo, esto se traduce en peor rendimiento, más alucinaciones de los modelos, menos precisión en la generación de textos y baja calidad de las herramientas en el contexto local.
No deja de ser paradójico que los medios de comunicación y la industria creativa chilena, al igual que Gödel, parecieran actuar como queriendo morir de hambre por temor a ser envenenados.