María América Lara tiene 78 años, nació y vive en Talcahuano. Es una mujer activa, independiente y profundamente ligada a su comunidad. Enfermera de profesión y con diversas especializaciones, trabajó durante años como docente universitaria y actualmente se desempeña como monitora digital de adultos mayores, ayudando a otras personas a acercarse a las nuevas tecnologías. Viuda de Nelson hace una década, tiene dos hijas y una familia que se extiende también a muchos “hijos y nietos de palabra” que la consideran una figura cercana y querida.
Su relación con la cocina comenzó de una manera bastante particular: de niña nunca aprendió a cocinar y, cuando se casó, reconoce que era un verdadero desastre en la cocina. Fue su esposo quien le regaló un libro de cocina que conserva hasta hoy y que marcó el inicio de un largo aprendizaje. Con los años, descubrió que cocinar es una forma de entregar cariño y que su mejor herramienta es el “ojímetro”: prefiere confiar en la intuición y la experiencia antes que seguir recetas.
Para América, participar en MasterChef es una nueva aventura y una oportunidad para demostrar que los adultos mayores tienen mucho que aportar. Quiere transmitir que la comida es amor y que, aunque la tecnología puede facilitar la vida, nada reemplaza el encuentro alrededor de una mesa. Su sello será el compañerismo y su disposición a ayudar a sus compañeros, incluso compartiendo ingredientes o consejos.