Fernanda Carrión tiene 33 años, nació en Talca y pasó parte de su vida en Temuco y Valparaíso, ciudad donde estudió Administración Hotelera y Gastronómica. Es emprendedora y actualmente vive en Talca junto a su hija Ananda, de 10 años, y sus abuelos. Está casada hace tres años con Felipe, ingeniero, y cuenta con una familia muy unida que ha sido uno de sus principales apoyos.
Durante la pandemia decidió apostar por su pasión y creó su emprendimiento, El Menjunge Gourmet, dedicado a la elaboración de conservas. Antes de eso trabajó en una cafetería, en un centro de eventos y también llegó a vender sushi en calles y bares, experiencias que recuerda como sacrificadas, pero importantes en su camino. Su gran sueño es hacer crecer su negocio, exportar sus productos y llegar a tener una fábrica propia.
Su amor por la cocina nació en la infancia, observando a su abuela Sara cocinar para toda la familia. Aprendió de manera autodidacta y comenzó preparando pasteles cuando era muy joven. Además de cocinar, disfruta bailar y tiene un talento poco común: hacer malabarismo con cadenas.
Para Fernanda, llegar a MasterChef es principalmente un desafío personal, porque disfruta enfrentarse a nuevos retos. Quiere demostrar que desde regiones y desde una familia común también es posible salir adelante, y cree que su personalidad espontánea será su principal sello diferenciador. Llega a las cocinas con una “alegría profunda” y espera vivir una experiencia gratificante.