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Lunes 18 de mayo de 2026

"El patrimonio no es accesorio": Nicolás Rojas y su misión recorriendo los museos de Chile

El conductor de Entrada Liberada ha recorrido más de 200 espacios culturales a lo largo del país. Hoy prepara una cuarta temporada del programa emitido por NTV, que se estrenará el próximo lunes 1 de junio y nos cuenta por qué conocer nuestra historia es también una forma de cuidar la salud mental y la cohesión social.

Por Camila Quintanilla Ponce

Hay personas que se emocionan hablando de fútbol, de política o de sus hijos. Nicolás Rojas se emociona hablando de museos. Y no lo disimula. Como conductor de Entrada Liberada, el programa que cada semana invita a los chilenos a descubrir el patrimonio cultural del país, ha aprendido que detrás de cada vitrina, cada colección y cada comunidad hay una historia que merece ser contada, y sobre todo, visitada.

¿Qué significa para ti el Día de los Patrimonios?

Uno de los días más felices del año, sin dudarlo. Hay muchísimo interés, muchísima hambre de la gente que se levanta temprano para aprovechar lugares que usualmente no abren al público. Ese fin de semana, que ya lleva más de 25 años instaurado, demuestra que los chilenos sí tienen curiosidad por su historia. El programa nace un poco desde ahí.

Y Entrada Liberada busca extender ese entusiasmo más allá del mes de mayo...

Exactamente. Hay un trabajo que se desarrolla todo el año y que tratamos de mostrar, que es la gente súper comprometida en los museos, conservando, restaurando, investigando colecciones. Las áreas educativas, de mediación, los historiadores, todo eso es lo bonito. Llevamos más de 200 lugares visitados en cuatro temporadas y no nos hemos dejado de sorprender. Chile tiene más de 500 museos a nivel nacional. Existe el Registro de Museos de Chile, donde puedes buscar por región y te aparece un mapa con todos los espacios disponibles. Es una herramienta muy útil que poca gente conoce.

Esta temporada salieron de los museos propiamente tal, ¿por qué ese cambio?

Después de tres temporadas muy centradas en los museos, quisimos ampliar la mirada hacia el patrimonio en su sentido más amplio. Tenemos un capítulo llamado “Raíces del Sur”, donde fuimos a La Araucanía y conocimos un bosque de araucarias en un parque nacional, la minería artesanal en Santa Celia, donde los mineros sacan oro hace siglos, el Museo Regional de La Araucanía y el lago Budi con sus Wampu, que son embarcaciones tradicionales mapuches. Todo conectado. El museo como punto de partida para explorar una región entera.

¿Cómo ha cambiado tu idea de lo que es "patrimonio"?

Muchísimo. Antes se entendía el patrimonio casi exclusivamente como un edificio antiguo de estilo europeo. Hoy abarca lo inmaterial, como la lengua, las tradiciones artesanales, las formas de entender el mundo de los pueblos originarios. Eso también es patrimonio, y es riquísimo. Por ejemplo, cuando fuimos al observatorio ALMA en el norte, descubrimos que hay más de 20 países colaborando para mantenerlo, y que ese cielo es patrimonio de la humanidad que está en nuestro territorio. Eso te cambia la perspectiva completamente.

¿Y el tema del financiamiento? ¿Cómo ves el apoyo que reciben estos espacios?

Es una conversación pendiente y urgente. El patrimonio y la cultura no pueden seguir siendo tratados como algo accesorio. Una clase de historia es infinitamente más rica en un museo, donde los niños pueden ver y tocar. El arte, el patrimonio inmaterial, la experiencia directa con la historia generan aprendizajes que ningún libro puede reemplazar del todo. Y hay un potencial económico también, como los mismos mineros de Inca de Oro, en la región de Atacama, que fundaron un museo donde reciben turistas y los invitan a vivir un día como minero lavando oro. Es un win-win. Darle valor al patrimonio beneficia a las comunidades en múltiples dimensiones.

¿Qué esperas que sienta alguien que ve el programa por primera vez?

Que se ría, que lo pase bien, que sienta curiosidad. No queremos ser un programa solemne. Queremos llegar a un público amplio que quizás no sabía que le iba a gustar esto, pero que termina fascinado. El patrimonio nos une como país, es nuestro pasado compartido. Y eso, la verdad, me emociona.

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