Este martes se conoció la muerte a los 71 años de edad del actor estadounidense Robert Carradine, miembro del clan Carradine y reconocido por su participación en diversas películas y series de televisión como "Lizzie McGuire", "The Cowboys", "Coming Home", "Mean Streets" y "The Long Riders", entre otros.
Sin embargo, el papel protagónico que lo llevó al estrellato a nivel mundial fue el de Lewis Skolnick en la saga cómica "La venganza de los Nerds", cuya primera entrega fue estrenada en 1984. Tras ello vinieron otras tres películas: "La venganza de los Nerds II: Los Nerds en el Paraíso" (1987), "La venganza de los Nerds III: La nueva Generación" (1992) y "La venganza de los Nerds IV: Los Nerds enamorados" (1994).
La cinta trata sobre las vivencias y aventuras de jóvenes intelectuales y torpes catalogados de "nerds", quienes tratan de rebelarse contra las humillaciones perpetradas por la cofradía Alfa-Beta, liderada por Stan (Ted McGinley) y que se caracterizan por ser personajes populares y jugadores de fútbol americano en la universidad.
Es así cómo Lewis (o Louis) junto a Gilbert (Anthony Edwards) tratan de conformar su propia hermandad y consiguen ser aceptados por una comunidad hasta entonces integrada exclusivamente por negros llamada Lambda Lambda Lambda. Desde entonces todo su esfuerzo es vengarse de los Alfa Beta y sus aliadas femeninas.
"Queremos reconocer la valiente lucha de Bobby durante casi dos décadas contra el trastorno bipolar"
"En un mundo que puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para quienes lo rodeaban. Estamos desconsolados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos reconocer la valiente lucha de Bobby durante casi dos décadas contra el trastorno bipolar", señaló la familia en un comunicado remitido al medio estadounidense Deadline, el cual detalló que Carradine se quitó la vida al informar su deceso.
"Esperamos que su experiencia pueda arrojar luz y animar a abordar el estigma asociado con las enfermedades mentales", concluyen.
Su hermano mayor, Keith Carradine ha explicado al medio estadounidense que Robert "luchó durante dos décadas contra el trastorno bipolar, que finalmente lo venció".
"No hay nada de qué avergonzarse —dijo—. Fue una enfermedad que lo venció, y quiero celebrar su lucha contra ella y celebrar su hermosa alma -señaló-. Tenía un don inmenso y lo extrañaremos cada día. Nos consolará lo gracioso que podía ser, lo sabio, comprensivo y tolerante que era. Así era mi hermano pequeño".