Click acá para ir directamente al contenido

El desafío de ahorrar tiempo y dinero al momento de secar la ropa en invierno

El frío invernal y la falta de espacio en los departamentos obligan a replantear el lavado doméstico.

TVN

Lunes 13 de julio de 2026

Secar la ropa durante el duro invierno dejó de ser un dolor de cabeza para los hogares sin patio. Ante las bajas temperaturas y el escaso espacio en las viviendas modernas, la industria de electrodomésticos ha dado un salto tecnológico radical. Hoy, la inteligencia artificial y los sensores de humedad en tiempo real asumen el control total del secado, evitando que las prendas se sobrecalienten y logrando un inédito ahorro eléctrico en una de las tareas domésticas más demandantes del año.

Esta ágil y agresiva transformación del mercado ha declinado en que hoy existan tres grandes categorías: las secadoras de ventilación, más económicas pero de altísimo consumo eléctrico; las de condensación, que reutilizan el aire internamente; y la joya de la corona actual, el sistema de bomba de calor.

Teresa Cruz, Brand Manager de Home Appliances Solutions de LG Electronics Chile, explica que “la tecnología de bomba de calor es la más avanzada, ya que recircula todo el aire caliente en un circuito cerrado”. La eficacia de este método está comprobada. Un estudio sobre la eficiencia de las bombas de calor publicado por Energy Star de la EPA detalla que en promedio estas secadoras consumen un 50% menos de energía que los modelos estándar, impactando directamente en la reducción de las cuentas de luz a fin de mes.

Este drástico menor consumo va de la mano con el máximo cuidado de las telas. De hecho, una investigación sobre el impacto térmico textil de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Niederrhein, Alemania, confirma que secar prendas a temperaturas moderadas minimiza la fricción térmica. A diferencia de los sistemas tradicionales, este método evita el encogimiento de las fibras, mantiene la textura original y prolonga la vida útil de la ropa.

Elegir el equipo adecuado es vital para mantener esta eficiencia a largo plazo. Teresa Cruz explica que, para familias de una a cuatro personas, un tambor de 8 a 10 kilos suele ser lo óptimo. "Una secadora demasiado pequeña obliga a multiplicar los ciclos, aumentando el consumo y el desgaste. Un modelo sobredimensionado pierde eficiencia si no se usa con cargas completas", advierte.

Para hacer frente a estas exigencias, hoy existen modelos con bombas de calor e inteligencia artificial integrada como la secadora LG Dual Inverter con bomba de calor. Muchas secadoras tradicionales 'hornean' la ropa a altas temperaturas. Este modelo extrae la humedad a unos 50°C. Al no someter las telas a un estrés térmico extremo, relaja las fibras, minimiza arrugas y evita daños en colores, mientras ahorra hasta un 65% de energía eléctrica, respecto a modelos convencionales.

El cambio que suponen equipos con este tipo de tecnologías respecto a sus predecesores, son sus avanzados sensores de humedad y temperatura al interior del tambor. "La máquina monitorea los niveles en tiempo real. Si detecta que la ropa ya está seca antes de lo programado, detiene el ciclo automáticamente. Eso protege los tejidos y elimina el desperdicio de energía", detalla la experta.

El futuro del cuidado de la ropa será 100% predictivo y autónomo en los hogares urbanos. Un reciente análisis global sobre electrodomésticos de la consultora tecnológica Grand View Research proyecta que para 2030, la IA será el estándar ineludible en el mercado de secadoras. En los próximos años, los algoritmos aprenderán los hábitos del usuario y el tipo de tela exacto en cada carga, asegurando un cuidado textil casi clínico