Controles que vuelan, mesas que no resisten la rabia y jugadores que terminan gritando tras perder una partida. Escenas como esas, frecuentes en el mundo gamer, fueron el punto de partida del “control de ansiedad” un proyecto chileno que busca abordar una dimensión poco explorada del juego: la gestión emocional.
Mindy, plataforma de atención psicológica, junto a la agencia M84, desarrollaron un dispositivo que se integra a las manillas del joystick y que apunta a ayudar a los usuarios a reconocer y regular la ansiedad que puede surgir mientras juegan.
El accesorio, descrito como un “skin” para control, incorpora texturas y puntos de presión que se activan cuando el jugador aprieta el mando en momentos de frustración o tensión. La lógica detrás de su diseño es interrumpir una conducta automática y convertirla en una señal de alerta. En vez de reaccionar impulsivamente frente a una derrota o una mala jugada, la propuesta busca que el usuario tome conciencia de su estado y reduzca la intensidad de la respuesta.

La reflexóloga Karla Padilla sostiene que el “control de ansiedad” incorpora una dimensión sensorial relevante. “Según la reflexología, existen puntos de energía en la mano que conectan con el cerebro y que ayudan a regular el estrés y la ansiedad”, explica. En la misma línea, la psicóloga de Mindy, Beatriz Urzúa, señala que el diseño se basa en una conducta reconocible en momentos de desregulación emocional. “Una de las señales que nos advierte que un ataque de ira está por llegar es que los jugadores aprietan el control con sus manos. Al incorporar protuberancias, generamos estímulos extras a una conducta habitual y, a través de ellos, los jugadores hacen consciente este movimiento y la tensión que generan, permitiéndoles tratar estos síntomas”, afirma.
Desde Mindy explican que la idea no es sustituir un tratamiento psicológico, sino ofrecer una herramienta de apoyo que complemente el trabajo terapéutico y permita intervenir en tiempo real, justo cuando aparece la ansiedad.

Los testimonios de quienes ya lo probaron apuntan a una experiencia de mayor control. Pablo Fergnani asegura que los puntos de presión funcionan como “un llamado de atención” que le permite bajar la intensidad del momento. Benjamín Montero, en tanto, plantea que las texturas lo ayudan a reconocer su ansiedad sin dejar de jugar, mientras que Sebastián Videla afirma que ahora puede jugar “más concentrado y tranquilo”. Andrés Fuentes, por su parte, resume el cambio con una frase directa: “Antes del skin llevaba 7 controles rotos, ahora ninguno”.
El skin estará disponible de forma gratuita en www.mindy.cl, con el objetivo de facilitar su acceso a jugadores que experimentan episodios de frustración, estrés o ira mientras usan videojuegos. Y abre una nueva línea de trabajo en la relación entre salud mental, tecnología y cultura gamer. En un escenario donde el tiempo de juego ocupa cada vez más espacio en la vida cotidiana, el foco ya no está solo en cuánto se juega, sino también en cómo se enfrentan las emociones que aparecen durante la partida.