La tasa de desocupación llegó a 9,5% en Chile, mientras las personas asalariadas formales disminuyeron 2,4% en doce meses. En este escenario, especialistas explican qué debe revisar un trabajador si recibe una carta de despido y, días después, advierte que la empresa busca a alguien para realizar funciones similares.
Recibir una carta de despido suele abrir una serie de dudas urgentes: cuánto corresponde recibir, cuándo estará disponible el finiquito y cómo acceder al Seguro de Cesantía. Sin embargo, hay una pregunta que puede pasar inadvertida: ¿qué ocurre si la empresa justifica la salida por “necesidades de la empresa”, pero luego publica una oferta para cubrir un puesto con funciones similares?
La causal de necesidades de la empresa puede utilizarse ante una reestructuración, modernización, disminución de actividades u otros motivos objetivos ligados al funcionamiento de la organización. Pero la carta no puede limitarse a mencionar esa frase: debe señalar la causal legal y explicar los hechos en que se funda el término del contrato.
“Cuando una persona recibe una carta de despido, muchas veces la firma o la guarda sin revisar el contenido, porque la preocupación inmediata es económica. Pero ese documento debe explicar por qué se tomó la decisión y cuáles son las razones concretas que la justifican”, explica Pedro Peña, Abogado Socio de SoyTrabajador.
El tema adquiere especial relevancia en medio del aumento de la desocupación. Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, las personas desocupadas crecieron 10,4% en un año, mientras la tasa de desempleo femenino llegó a 10,3%.
Si después de la desvinculación el trabajador encuentra una publicación para un cargo similar, se incorpora otra persona a realizar sus mismas labores o las funciones continúan bajo una denominación distinta, ese antecedente puede ser importante al momento de analizar la causal invocada.
“Que el puesto se publique nuevamente no significa, por sí solo, que el despido sea ilegal. Sin embargo, puede ser una señal que vale la pena revisar, sobre todo si la carta afirmó que el cargo desaparecía, que el área se reducía o que existía una reestructuración que finalmente no se condice con los hechos”, señala Peña.
Antes de firmar el finiquito, el trabajador debiera conservar una copia de la carta de despido, su contrato, anexos, liquidaciones de sueldo y comprobantes de vacaciones pendientes. También puede guardar antecedentes públicos, como avisos de empleo o publicaciones en las que se ofrezcan funciones similares a las que realizaba.
La recomendación no es obtener ni compartir información confidencial de la empresa, sino reunir los documentos propios y antecedentes públicos que permitan revisar si la explicación contenida en la carta coincide con la situación real.
Otro punto relevante es que el finiquito no debe entenderse como una decisión sin vuelta atrás. Si existen dudas respecto de la causal de despido, los montos pagados o las cotizaciones previsionales, el trabajador puede firmar dejando una reserva de derechos sobre las materias que estima pendientes.
“Firmar con reserva de derechos permite recibir los pagos que no están en discusión, pero sin cerrar la posibilidad de reclamar posteriormente aquello con lo que no se está de acuerdo. Es una alternativa especialmente relevante cuando existe presión por cobrar rápido, pero aún hay antecedentes que analizar”, agrega el abogado.
La carta de despido debe informar, además, el estado de pago de las cotizaciones previsionales y las indemnizaciones que correspondan. En caso de despido por necesidades de la empresa, si no se entregó un aviso con al menos 30 días de anticipación, el empleador debe pagar una indemnización sustitutiva equivalente a un mes de remuneración.
Revisar la carta antes de firmar el finiquito puede marcar la diferencia entre aceptar una explicación incompleta y detectar a tiempo antecedentes que permitan ejercer los derechos laborales correspondientes.

