Gran preocupación existe en redes sociales por los retos o challenges para la salud de quienes decidan realizar uno.
En estos días, especialistas han denunciado un aumento en consultas de urgencia por prácticas riesgosas imitadas por niños y adolescente.
Un ejemplo de esta situación es el reciente del reto viral que consiste en ingerir imanes para que se junten dentro del cuerpo, una práctica sumamente peligrosa.
La Dra. Gema Pérez, pediatra de Clínica Dávila, advierte que este tipo de situaciones ya se observa con mayor frecuencia en los servicios de urgencia: "En las últimas semanas hemos estado viendo consultas por un reto con imanes que se utilizan como piercing. Los niños y adolescentes se los ponen en los labios o en la boca y accidentalmente se los tragan, o los ingieren, llegando a la vía digestiva".
"Los imanes por naturaleza tienden a juntarse, por lo tanto, buscan y atraviesan cualquier capa u órgano. Esto ocurre con mayor facilidad por la tensión en el intestino, pudiendo generar ciertas perforaciones intestinales que son graves y que, si no son atendidas a tiempo, son de riesgo vital y de infección", asegura la especialista.
Por su parte, el Dr. Mauricio Cancino, médico internista de Clínica Ciudad del Mar, enfatiza: "Lo más complejo es que al inicio los síntomas pueden ser poco llamativos, como dolor abdominal leve, vómitos o malestar general. Esto puede retrasar la consulta mientras el daño avanza silenciosamente".
Las secuelas para la salud en los jóvenes
Desde la Clínica Dávila Vespucio, la doctora Paola León, neuróloga infantil, detalló que reels o videos cortos que están muy de moda "no son beneficiosos, ya que generan una descarga de dopamina en el cerebro que es muy adictiva".
"Lo que pasa cuando les suspendemos las pantallas o estos videos es que comienza la irritabilidad, baja la tolerancia a la frustración y aumentan los problemas de sueño", añadió.

Jennifer Conejero, psicóloga infanto-juvenil de Clínica Santa María, es categórica al destacar que los retos con graves consecuencias en niños y adolescentes se han vuelto habituales, afectando no solo el cuerpo de quienes los siguen, sino también la salud mental de quienes consumen y promueven este tipo de comportamiento.
"Es importante la educación de los niños, ya que cada vez acceden a más información. Hay que evaluar qué cosas están haciendo, no minimizar el acceso a redes sociales, saber en qué están, lo que ven cuentan a través de ellas, qué fotos difunden, qué comentarios les hacen a otros, todo eso hay que supervisarlo desde la casa", dijo Conejero.