Aunque el temor a los despidos masivos por la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) generativa sigue latente debido a los severos recortes en los gigantes de Silicon Valley, una investigación conjunta de las firmas Ramp y Revelio Labs demuestra un fenómeno imprevisto: las empresas que invierten con mayor fuerza en IA incrementaron su personal administrativo en un 10,2% durante sus primeros dos años. Esta nueva narrativa desplaza el foco del desempleo automatizado hacia una alarmante brecha corporativa, sugiriendo que la creación de puestos de trabajo no es un beneficio generalizado, sino un privilegio exclusivo de las organizaciones capaces de superar una barrera económica mínima de inversión.
Los datos del estudio revelan que la simple adopción superficial de herramientas digitales no tiene ningún impacto real en el volumen de las plantillas. De hecho, las dos terceras partes de las empresas analizadas que gastaron menos por trabajador en IA no registraron variaciones significativas en su número de empleados al compararse con el grupo de control. El crecimiento laboral, que incluyó un repunte del 12% en puestos de nivel inicial, responde a una maduración estratégica que requiere capital pesado. Según el artículo de Financial Times: "Sin duda existe una curva de aprendizaje: las ganancias no se manifiestan hasta pasados al menos seis a doce meses, y están sujetas a un umbral mínimo. Solo se obtienen estas ganancias si se adopta la tecnología de forma intensiva, lo que normalmente implica una inversión
Este optimismo en la contratación, sin embargo, debe ser matizado debido a los sesgos propios del ecosistema corporativo analizado, compuesto primordialmente por firmas nativas digitales. Al cruzar los registros financieros de pagos de Ramp con los perfiles laborales en LinkedIn procesados por Revelio Labs, se evidenció que las corporaciones que lideran el gasto en IA suelen ser empresas más técnicas, con salarios por encima de la media y respaldadas por fondos de capital de riesgo. Esta particularidad metodológica despierta dudas entre los especialistas sobre si el fenómeno es extrapolable al resto de la economía tradicional. Según el artículo de Financial Times: "Aquí parece difícil separar los conceptos de las 'empresas que adoptan la IA de forma intensa crecen más rápido y las start-ups pequeñas y de rápido crecimiento compran mucha IA desde el principio'".