El panorama tecnológico chileno vive un momento decisivo. Según el informe sobre el Estado de la Transformación Digital en América Latina 2026 de la firma ManageEngine, que encuestó a 150 ejecutivos y líderes de TI en Chile de sectores como banca, retail, manufactura y educación, las organizaciones buscan pasar de la ambición digital a resultados medibles.
Sin embargo, existe un contraste entre el entusiasmo por innovar y la infraestructura real. Aunque las expectativas por la Inteligencia Artificial son elevadas, solo un 17% de las empresas en el país cuenta con procesos orquestados por IA. En cambio, un 37% admite ser muy dependiente de sistemas heredados locales, la cifra más alta de la región. Un 28% adicional trabaja con silos en la nube sin integración.
Ante este escenario, el director técnico asociado de ManageEngine para Latam, Wilson Calderón, declaró que el principal desafío presente para las empresas es la adopción de mecanismos correctos para la implementación de herramientas digitales dentro de sus sistemas con el fin de obtener los réditos suficientes.
“Por eso el principal reto que hoy en día tienen las empresas es cómo reducir esa complejidad, cómo simplificar sus procesos y cómo generar más gobierno de los datos. Y a eso se le aumenta obviamente que tiene un costo operativo el tener tanta complejidad. Por eso están pensando en cómo unificar esas plataformas, hacerlas unas plataformas un poco más integradas entre sí y además de eso empezar a pensar en cómo clasificar y gobernar sus datos de tal forma que al final pueda la IA generar resultados, porque el reto ahora es que estamos usando IA, eso es cierto, pero ¿cuánto resultado me entrega?”, dijo Calderón.
Adoptar nuevas tecnologías genera complejas trabas operativas. En la radiografía de ManageEngine, el 30% de los líderes de TI en Chile indica que optimizar costos de infraestructura es su mayor desafío. Además, un 29% enfrenta dificultades para gestionar e integrar entornos híbridos o multinube con sus sistemas locales, lo que frena el avance digital.
El fracaso de los proyectos digitales también responde a factores humanos y estratégicos. Un 34% de los encuestados señala que las expectativas poco realistas del negocio hunden las iniciativas, mientras que la escasez de talento especializado afecta al 36% y la falta de colaboración interdepartamental impacta al 38% de las firmas.
“La IA es un arma de doble filo”, afirmó Wilson Calderón producto de la creación de las deepfakes o phishing como fórmula de ataque. No obstante, las empresas la utilizan a modo de defensa de datos:
“En el sentido de que pueden generar mayores patrones o analizar patrones más rápidamente, usar análisis de comportamiento y a su vez detectar posibles filtraciones o posibles eventos que puedan ser traducidos en un ataque mucho más rápido, analizando muchos más eventos o muchas más fuentes de datos o fuentes de logs como como lo tiene una empresa”, comentó.
La protección de datos y sistemas se vuelve crucial a medida que aumenta la automatización. Un 27% de las empresas chilenas reconoce que garantizar la seguridad en entornos informáticos cada vez más complejos es un reto primordial para evitar vulnerabilidades durante la modernización tecnológica.
“En cuanto a soluciones, no es tanto aplicar más soluciones para reducir los retos; es más bien empezar a mirar cómo yo integro las soluciones que ya tengo, no importa si son soluciones legacy o soluciones heredadas, sino más bien cómo las puedo llevar al siguiente nivel de integración o, si no es viable, empezar a mirar cómo genero o instalo plataformas unificadas. Eso es lo que las empresas están buscando hoy en día”, concluyó Wilson Calderón.
Para superar esta brecha, las organizaciones en Chile avanzan en reducir la fragmentación de herramientas. El estudio concluye que resolver la dependencia de sistemas antiguos y capacitar al personal son pasos esenciales para aprovechar el potencial de la Inteligencia Artificial de forma integrada y segura.