Un exhaustivo análisis firmado por el exsenador y fundador de Congreso Futuro, actual vicepresidente ejecutivo de la fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi, aborda la creciente tensión global entre el poder tecnológico y la democracia representativa. La columna expone cómo el influyente inversionista Peter Thiel impulsa un modelo libertario que desafía directamente a las instituciones estatales globales.
De acuerdo con las reflexiones publicadas por el medio El Mostrador, este ideario busca reemplazar los consensos democráticos por decisiones de élites corporativas. El texto enfatiza que las grandes plataformas de datos y vigilancia masiva operan como una infraestructura crítica que asume funciones estatales sin someterse a la deliberación ni al escrutinio ciudadano.
El estudio de opinión advierte sobre la ofensiva teológico-política desplegada por Silicon Valley frente a las advertencias éticas de la Iglesia Católica. Según Girardi, las corporaciones tecnológicas ven en la regulación preventiva y en los derechos humanos un obstáculo ideológico para acelerar la transformación computacional.
Asimismo, el escrito resalta que el avance transhumanista pretende utilizar la inteligencia artificial general para superar la biología humana y la propia noción de muerte. Frente a esto, el análisis contrapone la necesidad de revalorizar la vulnerabilidad y dignidad humana como límites éticos infranqueables ante la automatización del poder.
En este contexto de confrontación doctrinaria, las plataformas de análisis predictivo han comenzado a ser cuestionadas por vaciar la soberanía de los países. La reflexión concluye planteando la urgencia de articular un frente internacional amplio, que integre visiones laicas, humanistas y religiosas, para preservar los valores democráticos frente al auge de monopolios tecnológicos desregulados.
La postura planteada en la publicación por diario El Mostrador con la columna de Guido Girardi, se basó en las propias declaraciones del magnate estadounidense, cuando aseveró: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles". Además de la respuesta de la encíclica de El Vaticano, que instó a "desarmar la inteligencia artificial" para evitar que el poder algorítmico defina la dignidad humana.
