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Anthropic escaneó y destruyó millones de libros para su IA

Revelan la reservada estrategia de la tecnológica para entrenar sus algoritmos con texto humano de alta calidad y libre de contaminación digital.

TVN.cl

Lunes 3 de agosto de 2026

La competencia global por perfeccionar la inteligencia artificial ha impulsado a las tecnológicas a buscar fuentes de datos cada vez más depuradas. En ese contexto, la empresa Anthropic puso en marcha el reservado "Proyecto Panamá", una iniciativa orientada a entrenar sus modelos de lenguaje mediante la digitalización e inmediata destrucción de millones de libros físicos.

De acuerdo con documentos judiciales dados a conocer por The Washington Post, la firma invirtió decenas de millones de dólares en adquirir volúmenes usados. Las compras se realizaron en bibliotecas, comercios en línea y librerías tradicionales como la célebre Strand de Nueva York, además de mayoristas internacionales de textos de segunda mano.

El propósito central de esta recolección masiva radica en la calidad del lenguaje. La literatura editada en papel ofrece una redacción humana rica y estructurada, exenta de la degradación que padece el contenido de internet. Según comunicaciones internas consignadas por el diario estadounidense, la directiva de la compañía buscaba que sus algoritmos aprendieran a redactar de forma pulida y no imitasen el estilo superficial de la red.

Para procesar el material, la firma contrató proveedores especializados y sumó a exejecutivos con experiencia en digitalización masiva. En los centros de procesamiento, guillotinas hidráulicas cortaban los lomos de las obras para liberar las páginas. A continuación, escáneres industriales de alta velocidad procesaban las hojas antes de derivar el papel restante a plantas de reciclaje.

Los archivos de planificación revelan que la operación buscaba operar con extrema reserva para evitar cuestionamientos públicos sobre el tratamiento físico de las obras. Desde la perspectiva jurídica, la empresa sostuvo que adquirir ejemplares legales para transformarlos en datos de entrenamiento se ampara en la doctrina del uso justo (fair use), impactando de lleno en el debate con autores y editoriales sobre propiedad intelectual y el desarrollo de la IA.