Violencia en el pololeo adolescente: señales de alerta que se observan en entornos escolares
Se trata de situaciones que muchas veces pasan desapercibidas, pero que incluyen dinámicas de control, agresiones y vulneración.
Miércoles 6 de mayo de 2026
La violencia escolar ha estado presente en la agenda pública durante los últimos meses, consolidándose como un tema de preocupación en comunidades educativas, autoridades, familias y la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, lejos del foco mediático, existe una forma de violencia de la que poco se habla y que ocurre en el contexto de las relaciones de pololeo adolescente dentro del entorno escolar. Esta crisis silenciosa se refleja también en los resultados de la V Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres (2024-2025), presentados por el Ministerio de la Mujer, detallan el aumento en la prevalencia de violencia psicológica y física en el tramo de 15 a 29 años. Mientras que el sondeo de Violencia en el Pololeo del INJUV evidenció que un 17,6% de los jóvenes ha sufrido violencia en sus relaciones.
Para profundizar en esta problemática, conversamos con la psicóloga Javiera Donoso, especialista en trauma, autoestima y reparación emocional con enfoque en salud mental femenina.
Cuando el agresor es parte del entorno escolar: consecuencias de una exposición permanente
Para las personas que sufren violencia, tener que compartir diariamente espacios comunes con su agresor puede tener severas consecuencias en su salud mental. Esto ocurre incluso cuando el vínculo afectivo ya se ha cortado.
“El contacto frecuente activa mecanismos defensivos en la línea de la negación, minimización o disociación (bajarle el perfil a lo sucedido, tener dificultades para contactarse con las propias emociones, ver lo ocurrido como algo muy lejano) que interfieren en el proceso de reparación emocional”, explica Javiera Donoso.
En los casos más complejos, puede transformarse en un obstáculo significativo para salir de la relación de abuso, favoreciendo la cronificación del daño emocional y aumentando el riesgo de reproducir dinámicas de violencia en las relaciones de pareja durante la vida adulta.
¿Cómo reconocer indicios de violencia en el pololeo adolescente en el contexto escolar?
Diversos estudios indican que los indicadores más comunes son: baja autoestima, reflejada en inseguridad, sentimientos de incompetencia o falta de confianza. También puede observarse labilidad emocional, expresada en cambios anímicos, llanto fácil, irritabilidad, agobio o angustia frente a las exigencias propias de la jornada diaria.
Otra señal es el retraimiento, donde él o la estudiante participa menos dentro y fuera del aula, se aísla de espacios grupales y muestra una mayor tendencia a estar solo o sola, además de una menor disposición a disfrutar de actividades. A ello se suman problemas en el rendimiento escolar, como dificultades para concentrarse, prestar atención o una baja en las calificaciones.
Asimismo, puede evidenciarse mayor ausentismo y la presencia de síntomas físicos durante la jornada, como dolores de estómago o de cabeza, cansancio y fatiga. Javiera Donoso, indica que la violencia en las relaciones tempranas modela patrones relacionales y, además, contribuye a la consolidación de creencias sobre el amor. “Investigaciones muestran que entre un 30% y un 50% de quienes estuvieron en relaciones violentas durante la adolescencia repiten estos patrones en la adultez temprana”.
Por eso, el llamado es a identificar estas conductas y a la intervención oportuna ante posibles situaciones de violencia. Del mismo modo, los establecimientos deben aplicar los protocolos establecidos en sus reglamentos internos, según lo establece la ley.
Es importante el trabajo mancomunado entre establecimientos educacionales, docentes y familias, quienes cumplen un rol clave en la detección de factores de riesgo o señales tempranas que pueden dar cuenta de esta problemática.