"Había burlado a la muerte": Emilia Clarke relata su batalla contra dos aneurismas mientras grababa "Game of Thrones"
La actriz que interpretó a Daenerys Targaryen contó crudos detalles de los síntomas, las cirugías y la experiencia que le dejó la traumática lucha en medio de la grabación de la exitosa serie de HBO.
Jueves 14 de mayo de 2026
La actriz Emilia Clarke, célebre por su papel de Daenerys Targaryen de Game of Thrones, relató con escabrosos detalles en una entrevista la traumática experiencia que vivió en medio de la grabación de la exitosa serie de HBO durante los años 2011 y 2013, a causa de la aparición de dos aneurismas cerebrales.
En conversación con Elizabeth Day para el podcast How to Fail, la artista británica de 39 años contó cómo vivió las operaciones a las que se tuvo que someter y aseguró, entre otras cosas, que dada su condición de entonces "se suponía que debía morir".
"Intenté ignorar el dolor y seguir, pero simplemente no podía"
Según Clarke, todo comenzó con un insoportable dolor de cabeza en medio de un entrenamiento en Londres, durante su preparación para interpretar al mencionado personaje. De acuerdo a su propia descripción, sostuvo que estaba tan agotada que apenas podía atarse los zapatos: "Sentí de inmediato como si una banda elástica estuviera apretando mi cerebro. Intenté ignorar el dolor y seguir, pero simplemente no podía".
Fue así como casi arrastrándose, llegó al baño del vestuario y se desplomó de rodillas frente al inodoro en medio de vómitos y un dolor "fulminante, punzante y constrictivo". Tras ello, fue trasladada de urgencia a un hospital donde fue operada con éxito, pero con una secuela de afasia por varias semanas la cual le provocó un trastorno del lenguaje que le impedía hablar con fluidez.
Segundo aneurisma: "Creemos que va a morir"
Pese a que con posterioridad pudo retomar las grabaciones, los especialistas detectaron en Clarke un segundo aneurisma en el lado opuesto del cerebro, aunque más pequeño. Si bien decidieron no operarlo y solamente monitorearlo, meses después la actriz se encontraba en Nueva York (Estados Unidos) cuando llegó el momento de una revisión rutinaria.
Fue en esa ocasión que los médicos estadounidenses encontraron que el aneurisma había triplicado su tamaño, por lo que le señalaron que debía operarse, pero sería un procedimiento más rápido, casi sin complicaciones: entrar una noche y salir al día siguiente. Lo cierto es que ocurrió lo contrario: la operación salió mal y se vieron obligados a abrir su cráneo, previa autorización de ella misma.
Mientras la intervenían, sus padres habían viajado desde Inglaterra para acompañarla y recibían actualizaciones en todo momento que cambiaban cada media hora: "Creemos que va a morir. No, creemos que va a quedar ciega. No, creemos que va a quedar paralizada".