Caldillo de congrio y paila marina: los sabores chilenos que destacan en ranking internacional de pescados y mariscos
Las dos preparaciones nacionales aparecen en un listado que reúne reconocidos sabores de distintas partes del planeta, compartiendo espacio con platos como la paella marina de España, el aguachile de México y el temaki de Japón.
Martes 11 de agosto de 2026
La gastronomía chilena volvió a conquistar un lugar en el escenario internacional. Esta vez, el reconocimiento llegó de la mano de TasteAtlas, sitio especializado en gastronomía que incluyó al caldillo de congrio y la paila marina entre los platos de pescados y mariscos más icónicos del mundo.
Las dos preparaciones nacionales aparecen en un listado que reúne reconocidos sabores de distintas partes del planeta, compartiendo espacio con platos como la paella marina de España, el aguachile de México y el temaki de Japón.
Caldillo de congrio
Más allá de su presencia en el ranking, el caldillo de congrio tiene una estrecha relación con la identidad culinaria chilena. La preparación es especialmente popular en las zonas costeras del país y se caracteriza por servirse caliente, convirtiéndose en uno de los clásicos de la cocina nacional.
Su historia también está ligada a la literatura. El poeta chileno Pablo Neruda dedicó a este plato su conocida Oda al caldillo de congrio, obra que contribuyó a transformar la preparación en uno de los símbolos gastronómicos más reconocibles de Chile, tanto para los habitantes del país como para quienes lo visitan.
Tradicionalmente, el caldillo se sirve en recipientes de greda o cerámica, que permiten mantener por más tiempo la temperatura de esta sopa espesa y abundante.
Paila marina
La paila marina, en tanto, representa otra expresión de la cocina ligada al mar. Su origen se relaciona con los pescadores artesanales, quienes aprovechaban los productos obtenidos durante la jornada para elaborar un caldo abundante y reconstituyente. Con el paso del tiempo, la preparación dejó los espacios costeros para convertirse en un clásico de picadas, mercados y restaurantes a lo largo de Chile.
Su característica principal es la combinación de distintos productos del Pacífico sur. Almejas, choritos, machas y piures pueden mezclarse con pescados firmes, como congrio o corvina, además de camarones y calamares.
Todo se cocina y se sirve hirviendo en una tradicional paila de greda negra, recipiente que ayuda a conservar el calor y potencia los sabores de los productos marinos.
La preparación suele incorporar un sofrito de cebolla, ajo, pimentón y cilantro, además de vino blanco y ají color o merkén. Al momento de servir, el toque final lo entrega el limón fresco, que permite equilibrar la intensidad del caldo.
De esta manera, dos preparaciones profundamente vinculadas a la tradición costera chilena vuelven a proyectar la gastronomía nacional hacia el extranjero, destacando la diversidad de sabores que ofrece el mar del país.