Argentinos responden a críticas a su selección: "No es arrogancia, es orgullo"
El desenlace de la Copa del Mundo es visto de modo muy distinto dentro y fuera de Argentina. ¿Llegarán a encontrarse ambas visiones?
Deutsche Welle
Miércoles 22 de julio de 2026
Tras la ola de críticas contra la selección argentina luego de la final de la Copa del Mundo, algunos ciudadanos argentinos admiten que ciertos gestos alimentan el rechazo; otros creen que se confunde soberbia con el orgullo de un país acostumbrado a ganar en el fútbol.
"Tenemos algún mérito en que no nos quieran mucho, por esto de ser agrandados y mirar a la mayoría desde un pedestal", dice Leo Simone, un abogado de 55 años.
"Para mí confunden arrogancia con orgullo", interviene su esposa, que prefiere no dar su nombre.
En medios y redes argentinos, la defensa es encendida. "Hay algo en la irreverencia argentina que no toleran (...) Nos llaman cancheros (soberbios), tramposos, sucios. Y a nosotros nos encanta, nos infla el pecho", escribió el periodista Pedro Rosemblat en Instagram.
Un equipo que "raspa"
Simone rechaza que el juego físico convierta a la Albiceleste, tierra de cracks como Lionel Messi, Diego Maradona y Alfredo Di Stéfano, en una selección violenta.
"Argentina es un equipo que raspa, como casi todo el fútbol sudamericano, pero España también recurrió a la falta táctica", afirma. "Es fútbol: si te molesta que te peguen, jugá al vóley".
Ezequiel Fernández Moores vincula esa competitividad con el balompié infantil de Argentina y Uruguay, donde los niños sienten desde temprano la presión por la victoria: una escuela que "forma carácter", pero también alimenta "esa locura de ganar".
Visiones dentro y fuera de Argentina
El periodista deportivo y escritor admite que algunas críticas tienen fundamento: "A veces creemos que somos el centro del mundo, que Dios y el ombligo son argentinos".
Los códigos locales de provocación y fanfarronería, explica, adquieren otro significado afuera. "Y no podemos pretender que el mundo nos entienda a nosotros, a nuestra manera de ser, de sentir y de expresar".
Pero sostiene que de esas actitudes se construyó una caricatura de Argentina como el equipo de los "feos, sucios y malos", impulsada también por "algo de envidia".
"Argentina será tercer mundo en muchas cosas, pero es primer mundo en fútbol. Y como toda potencia, lo querés ver perder".
Desde 2021, conquistó un Mundial, dos Copas América y la Finalissima. Apenas se le escapó un título, el del domingo.
También hay amor para la albiceleste
Tras la derrota, el mediocampista Rodrigo de Paul consideró que los ataques reafirmaron en los argentinos "la pasión y el amor" por su selección.
"Hoy miro cuánta gente esperaba esta caída, instalando durante toda la copa del mundo conspiraciones infundadas", escribió en Instagram. "Porque nuestras sonrisas molestan, porque nuestras maneras les joden".
Pero la antipatía contra la Albiceleste no es total. Los tricampeones mundiales tienen legiones de fervientes aficionados en países alejados como India y Bangladés. También cerca de casa.
Andreína Rodríguez, una asesora migratoria de 38 años venezolana con ciudadanía argentina, vio la final con su familia durante un asado en Buenos Aires.
"Desde que llegué me sentí superbién recibida, como si fuera parte de este país", cuenta.
Argentina, con gran influencia de la inmigración en su sociedad, ha cimentado una experiencia de integración que los foráneos no siempre viven en otras naciones.
Muchos de ellos se convierten en embajadores, e hinchas, de su país de adopción.
"Sentí como propia la derrota", dice Rodríguez. "Nos dolió haber perdido, Argentina lo dejó todo".
el(AFP)