11S: las teorías de conspiración que aún circulan en redes
Veinticinco años después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, siguen circulando teorías conspirativas al respecto. ¿Cuáles son exactamente y por qué hay gente que cree en ellas?
Deutsche Welle
Martes 8 de septiembre de 2026
Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 –conocidos como el 11S– son considerados como unos de los más graves de todos los tiempos. A 25 años del evento, se podría pensar que todo está aclarado, pero muchas personas aún creen en narrativas conspirativas.
Primero, un breve repaso. Ese día, la red terrorista islamista Al Qaeda secuestró cuatro aviones de pasajeros; dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en la ciudad de Nueva York y otro contra el Pentágono en Washington D. C., la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
El cuarto tenía presuntamente como objetivo el Capitolio en Washington, sede del Congreso. Sin embargo, se estrelló en Pensilvania tras la intervención de pasajeros que impidieron a los atacantes alcanzar su objetivo. El atentado mató a casi 3.000 personas e hirió a miles.
Un evento que cambió el mundo
El 11S fue "un punto de inflexión que desencadenó muchísimas cosas: debates sociales globales que no existían antes y problemas de seguridad que en realidad no se conocían", explica a BR-Faktenfuchs el historiador Claus Oberhauser.
En eventos como el 11S suelen proliferar las teorías de la conspiración, dice a DW Daniel Jolley, investigador de la Universidad de Nottingham. Y es que aún hay gente que se pregunta: ¿cómo pudo el país más poderoso del mundo ser tomado tan de sorpresa?
Uno de cada cinco estadounidenses apunta al Gobierno
Según una encuesta de YouGov de 2023, uno de cada cinco estadounidenses creía que el Gobierno de EE. UU. estaba detrás del 11S, afirmación que se difunde desde hace décadas y demuestra que muchas personas desconfían de las instituciones y de "los poderosos", explica Jolley.
Aunque en redes sociales se difunde la hipótesis de que el colapso de las Torres Gemelas se debió en parte a explosiones controladas, no existe evidencia; por el contrario, investigaciones oficiales e independientes como las del National Institutes of Standards and Technology (NIST, una institución estatal), el Massachusetts Institute of Technology (MIT), o la consultora Weidlinger Associates confirman que los incendios derivados del impacto de los aviones fueron la causa directa del derrumbe.
¿Por qué la gente cree en narrativas conspirativas?
Sucesos repentinos como el 11S dejan vacíos de información y preguntas sin respuesta que amenazan necesidades psicológicas humanas como tener certeza, sentir control y evitar el miedo. Es precisamente en esa incertidumbre, según explican los expertos, donde florecen las teorías de la conspiración como una vía para intentar dar sentido al evento.
Esto no ocurre de un día para otro: "Es más bien un trayecto basado en experiencias de vida; por ejemplo, las adversidades enfrentadas", apunta Jolley, quien agrega que quien tiende a ser más miedoso puede ser más propenso a creer en esas teorías.
¿Por qué son problemáticas?
Tres puntos principales hacen que las narrativas conspirativas sean peligrosas:
- Prometen hacer que la gente tenga menos miedo y más certidumbre. Sin embargo, ocurre lo contrario: generan mayor desconfianza hacia el Gobierno y hacia los demás, conduciendo al aislamiento social.
- Mezclan realidad con desinformación y, a diferencia de esta última, no se pueden desenmascarar claramente como falsas, ya que no se basan en afirmaciones claras, comprobables o refutables. El núcleo de la narrativa es que un grupo de conspiradores actúa en secreto.
- Pueden influir en cómo se tratan las personas entre sí, con el peligro de generar prejuicios, antisemitismo, homofobia, discriminación de todo tipo, negacionismo del cambio climático, e incluso comportamientos que implican un riesgo para la salud, como las teorías sobre el COVID-19.
¿Cómo tratar con personas que creen en teorías conspirativas?
Instituciones alemanas –como la Fundación Amadeu Antonio o el Centro Federal de Educación Cívica– ofrecen recomendaciones sobre cómo actuar cuando amigos o familiares creen en narrativas conspirativas.
Por ejemplo, comunicarse al mismo nivel —de igual a igual— e investigar juntos en busca de información fidedigna. Asimismo, señalar y posicionarse con claridad en contra del antisemitismo, el racismo y otras posturas extremas. El historiador Oberhauser también da un consejo claro: la sociedad debe volver a aprender a confiar en la ciencia y en los hechos.