La carne cruda es la nueva religión: Sus profetas son "influencers"
Lunes 26 de octubre de 2026
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¿Protector o peligro? Un hombre armado con un cuchillo y un robot que irrumpe en escena. Unitree enseña a su guardaespaldas H2-X en acción, pero hay un detalle del vídeo que invita a mirar dos veces.
Lunes 26 de octubre de 2026
Hasta ahora, los humanoides de la empresa china Unitree habían llamado la atención más que nada por sus espectaculares exhibiciones de artes marciales. Pero la compañía de Hangzhou quiere dar un paso más y llevar estas máquinas del entretenimiento a aplicaciones prácticas. Su nueva apuesta es el H2-X, un robot presentado como un guardián capaz de intervenir en situaciones de peligro y prestar ayuda en emergencias.
Las imágenes promocionales, publicadas el 21 de octubre, muestran hasta dónde pretende llegar Unitree. En una de las escenas, el H2-X se enfrenta a un hombre que amenaza a una mujer con un cuchillo. En otras, aparece levantando un coche bajo el que hay una persona atrapada, golpeando la puerta de otro vehículo y apartando a un peatón del recorrido de un automóvil que se aproxima.
La presentación encaja en un cambio de rumbo más amplio de la compañía. Según Reuters, Unitree ha expandido rápidamente su gama de humanoides este año con la intención de explorar aplicaciones en vigilancia, seguridad y rescate. El H2-X representa así un intento de convertir las habilidades físicas que han hecho populares a sus robots en herramientas con una utilidad más allá del espectáculo.
Sin embargo, como ocurre cada vez más a menudo con los anuncios tecnológicos, el vídeo deja tantas preguntas como imágenes espectaculares.
Por ejemplo, según reporta Interesting Engineering, todavía faltan datos técnicos sobre el H2-X. Tampoco está claro si el robot realizó las maniobras de forma autónoma, si fue controlado a distancia o si ejecutó movimientos programados. Por ahora, Unitree tampoco ha anunciado el precio ni la fecha de venta.
A estas incógnitas se suma una cuestión más delicada: la seguridad de las personas a las que supuestamente debe proteger. Una escena del vídeo ilustra esta preocupación. En ella, el H2-X intenta evitar que un coche que avanza lentamente atropelle a un maniquí que representa a un niño. Pero al apartarlo de su trayectoria, lo lanza contra el pavimento.
Aunque en el vídeo lo consigue, la fuerza del movimiento hace que el maniquí utilizado en la demostración salga despedido violentamente. En una situación real, una maniobra de este tipo podría causar lesiones graves a la persona que intenta proteger.
El H2-X promete, por tanto, pasar de las acrobacias a la protección, pero de momento sus capacidades solo se han mostrado en un vídeo promocional. Más allá de las dudas sobre su autonomía, queda la incógnita de qué riesgos supone dotar a robots de semejante fuerza para intervenir en situaciones de conflicto con personas. Así, falta saber si el H2-X puede convertirse en un guardián fiable fuera de un escenario preparado o si, por ahora, sigue siendo más un personaje de cine que un verdadero rescatador.
