Apuki descubrió la trampa que le hicieron todos los hebreos y fue el propio Num quien se echó la culpa de todo.
Mal herido, Num lucha contra la muerte y se arrepiente de haber enfrentado a Apuki y no poder ver nacer a su hijo, como se lo dice a Amalia.
Luego de agonizar varios horas, Num muere rodeado de todos quienes lo quieren.
Amalia prepara a su marido Num para el funeral y sus amigos tienen la dolorosa misión de llevarlo al entierro.
Los familiares y amigos de Num lo despidieron con un gran dolor en el alma. Cada uno le dedico algunas palabras antes del entierro.