En una noche de Año Nuevo, Clarita falleció. La joven trabajaba como mucama en el Hotel Santuario y alguien estuvo tras su muerte.
Hoy su hija Laura, quien era una niña cuando su madre fue asesinada, vuelve para esclarecer los hechos y saber quién fue el o la culpable.
Sus primeros días en Santiago serán ajetreados. Volverá al hotel, se reencontrará con los dueños y los trabajadores del lugar. Algunos la recibirán con los brazos abiertos, pero otros intentarán alejarla para que regrese a París. Sin embargo, Laura llegó para quedarse, y sin pensarlo, aceptará un trabajo en el hotel. Ahora que es parte del staff, podrá investigar sin problemas, o al menos eso cree ella.