Pese a que trabaja con estos sucesos, Vanessa sintió que no se podía respirar en la casa, pero una vez que estableció comunicación todo cambió para ella: "Yo venía con la idea de que iba a entrar en la casa y me iba a saltar un basurero en la cabeza y no fue así, fue pasivo pero sorprendente. No nos quisieron dañar pero nos dejaron helados".