Rodrigo Orias viajó hasta Santiago desde Coyahique con un sólo objetivo. Entró a la Catedral de Santiago y degolló al padre Faustino Gazziero, todo para obedecer el mandato del Diablo, según declaró.
Tras el crimen, fue internado en el Hospital Psiquiátrico de Putaento, pero cuatro años más tarde el Servicio de Salud de Aconcagua lo dejó en libertad, ya que consideraron que su esquizofrenia estaba controlada. Desde esa época, ha intentado rehacer su vida. Es más, a fines del año 2009 ganó un campeonato de fisicoculturismo en Coyhaique y se perfiló como una de los mejores exponentes de la zona.
Lo último que se sabe de él, es que dejó Coyhaique, cambió de nombre e intenta rearmar su vida, luego de haber cometido uno de los crímenes más macabros ocurridos en la sociedad chilena,

