Dos militares y siete funcionarios aduaneros bolivianos aseguraron estar realizando un operativo para frenar el contrabando y negaron las acusaciones de la policía chilena.
Sin embargo, el Gobierno boliviano salió a la defensa de sus compatriotas.
Tras un juicio abreviado fueron expulsados de Chile y recibido como verdaderos héroes nacionales de Bolivia.
El pasado miércoles, los imputados llegaron a Pisiga, punto fronterizo, donde fueron recibidos por familiares y autoridades de Gobierno en un emotivo encuentro, para después llegar a una reunión con el presidente del país, Evo Morales, quien los recibió en el Palacio Quemado.

