Mientras el hemisferio norte despide su verano, las miradas del mundo se vuelcan hacia la cordillera de los Andes. El prestigioso periódico británico Financial Times publicó un extenso y halagador reportaje dedicado a Portillo, el icónico centro de esquí de la Región de Valparaíso, describiéndolo sin tapujos como “un centro de esquí como ningún otro”.
El periodista Tom Robbins, autor del artículo, destacó que Portillo se aleja de la comercialización masiva y de los gigantescos complejos rodeados de edificios y tiendas. En su lugar, el lugar gira en torno a un único hotel de color amarillo brillante, emplazado a 2.880 metros sobre el nivel del mar, donde se respira un ambiente familiar y exclusivo.
El recinto recibe a un máximo de 450 huéspedes, cifra que se iguala a la cantidad de trabajadores disponibles para atenderlos, logrando una atención personalizada que, según el medio, "haría palidecer a los operadores de complejos turísticos con mentalidad más comercial".
El descenso bajo la cordillera
Uno de los momentos más impactantes relatados por el enviado británico ocurrió lejos de las pistas convencionales. Acompañado por el pionero del freeskiing, Mike Douglas, el periodista se adentró en la antigua vía del Ferrocarril Trasandino —que conectó Santiago con Mendoza hasta 1984— ingresando a un túnel abandonado.
Tras avanzar entre rieles, hielo y muros ennegrecidos, el grupo salió por un ducto de ventilación derrumbado hacia una pendiente de nieve casi invisible desde el exterior.
“He estado esquiando durante 40 años y nunca había realizado un descenso así”, confesó Robbins.
Tradición y una temporada histórica
El reportaje también hace hincapié en las diversas actividades que se realizan en el lugar, una de ellas es el Superstars Camp, encuentro anual que reúne a figuras de talla internacional del esquí.
La cita reunió a personas como Mike Douglas, Cody Townsend e Ingrid Backstrom, reconocidos entrenadores y conocidos por sus descensos fuera de pista y apariciones en producciones audiovisuales relacionadas a los deportes de montaña.
Además, durante su recorrido, el periodista del Financial Times quedó asombrado con una de las joyas mecánicas del complejo: los icónicos "andariveles de vaivén" (va-et-vient). Construidos en la década de 1960, estos veloces sistemas de arrastre permiten el ascenso simultáneo de cuatro a cinco esquiadores.
Un verdadero tesoro de la ingeniería invernal, ya que los únicos cuatro ejemplares de este tipo que continúan operativos en todo el planeta se encuentran precisamente en Portillo.
Asimismo, la experiencia de la prensa internacional estuvo marcada por un fenómeno climático excepcional. El medio destacó que el centro turístico registró sus nevadas más intensas de los últimos 50 años, luego de que un feroz temporal a mediados de julio acumulara tanta nieve que bloqueó la ruta al complejo y el paso fronterizo por casi un mes.
Esta situación climática extrema desencadenó escenarios inéditos al interior del recinto. Ante el bloqueo terrestre total, algunos visitantes debieron ser evacuados exclusivamente a través de helicópteros.
Paralelamente, la pausa obligada por la ausencia temporal de turistas generó una dinámica muy entrañable, ya que los instructores aprovecharon el tiempo para ofrecer clases de esquí a los propios trabajadores del hotel.
Mientras tanto, el resto de los funcionarios unía fuerzas en arduas labores de despeje, trabajando intensamente para retirar las imponentes capas de nieve que llegaron a cubrir por completo las ventanas y los accesos principales del edificio.
En su conclusión, la prestigiosa publicación británica define a Portillo como un verdadero "feliz anacronismo".
Para el medio, la mezcla perfecta entre nieve inagotable, instructores de élite, arraigadas tradiciones familiares y rutas secretas en la montaña, le ha permitido al centro invernal resguardar la esencia más pura y clásica del esquí, manteniéndose intacto frente a la voraz modernización y comercialización de la industria actual.

