Durante décadas, la serie Buffy, la cazavampiros, emitida desde 1997 hasta 2003, fue sinónimo de éxito televisivo, personajes inolvidables y una legión de seguidores.
Sin embargo, con el paso de los años, una inquietante coincidencia ha comenzado a llamar la atención de los fanáticos: las repetidas tragedias que han golpeado a integrantes de su elenco.
La "maldición" de "Buffy, la cazavampiros" crece: Las trágicas muertes de diversos integrantes del elenco
La teoría de una supuesta "maldición" volvió a cobrar fuerza tras la reciente muerte del actor británico Anthony Head, recordado por interpretar a Rupert Giles, el mentor y guía de Buffy Summers.
El intérprete falleció este 5 de junio a los 72 años producto de complicaciones derivadas de una neumonía. Según informó la BBC, murió acompañado por sus familiares.
Asimismo, el 20 de marzo murió Nicholas Brendon, actor que interpretó a Xander Harris durante las siete temporadas de la producción.
El intérprete estadounidense falleció a los 54 años mientras dormía, convirtiéndose en la tercera figura vinculada al universo de Buffy que pierde la vida en los últimos dos años.
Su partida se suma a la de Michelle Trachtenberg, quien fue encontrada sin vida el 26 de febrero de 2025 en un complejo de departamentos de Nueva York. La actriz dio vida a Dawn Summers, la hermana menor de Buffy, uno de los personajes más recordados de las últimas temporadas de la serie.
El fallecimiento estuvo relacionado con complicaciones derivadas de la diabetes mellitus que padecía.
Las tres muertes ocurridas en un período tan breve han reavivado una teoría que desde hace años circula entre los seguidores de la serie y que apunta a una especie de maldición sobre algunos de sus actores más emblemáticos.
Una larga lista de tragedias
Mucho antes de las recientes pérdidas, otros integrantes del universo creado por Joss Whedon ya habían protagonizado historias marcadas por la tragedia.
Uno de los casos más recordados es el de Glenn Quinn, quien interpretó a Doyle en la primera temporada del spin-off Angel.
El actor irlandés murió en diciembre de 2002 a los 32 años debido a una sobredosis accidental de heroína.
Menos de un año después, otra tragedia golpeó al elenco; John Ritter, quien apareció en la segunda temporada de Buffy interpretando al inquietante Ted, murió repentinamente a los 54 años tras sufrir una disección aórtica, el 11 de septiembre de 2003.
La lista continuó creciendo en 2009 con la muerte de Andy Hallett, actor que interpretó al demonio Lorne en Angel. Tenía apenas 33 años cuando falleció producto de una insuficiencia cardíaca.
Otro golpe llegó en 2013 con la muerte de Robin Sachs, recordado por encarnar al caótico Ethan Rayne, uno de los principales antagonistas de Rupert Giles.
El actor británico falleció de manera repentina a causa de un ataque cardíaco a los 61 años.

