Este miércoles se realizó el primer remate de bienes pertenecientes al exfutbolista Mauricio Pinilla, procedimiento que forma parte de su proceso de quiebra tras registrar deudas superiores a los $1.670 millones.
Aunque la actividad generó expectativa, el monto obtenido bordeó los $92 millones, cifra que equivale a solo un 5,5% del total de obligaciones financieras que mantiene actualmente el comentarista deportivo.

Uno de los momentos más llamativos del remate fue la venta de la marca “Pinigol”, asociada a Mauricio Pinilla. El registro terminó en manos del oferente Claudio Gálvez por $900.000, aunque el monto real a desembolsar será mayor, ya que deberá agregar IVA, una comisión del 7% y cerca de $1.670.664 correspondientes al trámite de renovación ante el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual, fijado para el 4 de marzo.
En cuanto a las implicancias de la adquisición, el abogado Ángel Labra explicó a LUN que quien compró la marca tiene la facultad de utilizarla con fines comerciales, pero subrayó que aquello no implica derechos sobre la imagen personal del exfutbolista.
Entre los artículos subastados también figuró un vehículo BMW 330i azul del año 2022, que se adjudicó por $16.500.000. Considerando impuestos y comisiones, la operación alcanzó un valor final cercano a los $19.500.000.
Dentro del listado de 13 sociedades pertenecientes a Pinilla, solo dos recibieron posturas:
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Servicios Grosseto: adjudicada en $74.000.000.
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Inversiones Maulessan: vendida en $500.000.
La jornada dejó como principal conclusión la ausencia de postores para los activos de mayor valor. Entre ellos figuraban una parcela ubicada en el Condominio Las Brisas 2, cuyo precio base alcanzaba las UF 36.041 —más de $1.433 millones—, además de un loteo emplazado en la Antigua Hacienda Apoquindo, propiedades que finalmente no recibieron ofertas. De haberse vendido el terreno de Chicureo, Mauricio Pinilla habría logrado cubrir sobre el 85% del total de sus obligaciones.
El procedimiento judicial seguirá adelante con una segunda instancia de remate, etapa que aparece como clave para disminuir el abultado pasivo que todavía arrastra el exdelantero tras este primer proceso de liquidación.