El nacimiento de Lucas, hijo de Maly Jorquiera y Sergio Freire, estuvo marcado por una emergencia médica que la comediante decidió contar años después. En el podcast Bendis, la actriz recordó las graves complicaciones que enfrentó durante el posparto y aseguró que su vida estuvo en riesgo.
Según su relato, todo comenzó después de un parto asistido con fórceps. Una vez trasladada a su habitación, Jorquiera comenzó a experimentar fuertes dolores abdominales, síntomas que, de acuerdo con su testimonio, no habrían sido considerados con la gravedad que requerían.
La humorista afirmó que incluso fue calificada de "dramática" debido a que era actriz, mientras su condición continuaba deteriorándose. Posteriormente, comenzó a presentar una hemorragia severa y episodios de pérdida de conciencia.
Fue precisamente durante uno de esos momentos cuando aseguró haber vivido una experiencia cercana a la muerte.
"Me fui al cielo, de verdad. Vi la luz al final del túnel y vi a mi difunta mamá", relató.
Jorquiera explicó que durante aquella experiencia pudo ver a su madre fallecida, quien, según contó, le indicó que debía regresar y continuar viviendo. Poco después recuperó la conciencia y observó que el personal médico intentaba reanimarla.
Tras volver en sí, la comediante aseguró que descubrió la gravedad de lo que estaba ocurriendo: había sido suturada sin que, según su testimonio, se realizara una limpieza adecuada del útero. Esto habría provocado que quedaran restos de placenta y sangre, desencadenando la emergencia.
Ante la urgencia, un ginecólogo de turno debió intervenirla en la misma habitación. De acuerdo con lo relatado por Jorquiera, el profesional realizó un procedimiento manual y sin anestesia para retirar los restos y controlar la situación.
La actriz sostuvo que lo ocurrido eventualmente podría haber dado lugar a acciones legales, pero explicó que en ese momento prefirió concentrarse en su recuperación y en disfrutar los primeros días junto a su hijo.
Años después, decidió hacer público su testimonio con el objetivo de visibilizar experiencias relacionadas con la violencia obstétrica y poner énfasis en la importancia de que los síntomas manifestados por las mujeres durante el parto y el posparto sean escuchados y atendidos de manera oportuna.

