Con el estreno de Elize: Sombras de una mujer, Netflix vuelve a poner en el centro de la conversación uno de los crímenes más impactantes de la historia reciente de Brasil. La película, que en pocos días se convirtió en la más vista de Latinoamérica, reconstruye la vida de Elize Matsunaga y los hechos que culminaron con el asesinato de su esposo, el empresario Marcos Kitano Matsunaga.
Criada en condiciones de pobreza en Chopinzinho, Elize fue víctima de explotación sexual durante su adolescencia, según una reconstrucción de Folha de S.Paulo basada en la biografía de Ullisses Campbell. Años después trabajó como enfermera, secretaria y también como escort, actividad mediante la cual conoció a Marcos, entonces CEO de la empresa Yoki y aún casado. Ambos iniciaron una relación que terminó en matrimonio en 2009.
Los personajes de Elize y Marcos Matsunaga en la película de Netflix. Foto: Netflix
Con el tiempo, la relación comenzó a deteriorarse. De acuerdo con medios brasileños, Elize sospechaba de una infidelidad y llegó a contratar a un detective privado. Más tarde declararía que una fuerte discusión, en la que Marcos la habría amenazado con quitarle la custodia de su hija y la acusó de haber vuelto a la prostitución, fue el quiebre definitivo.
La noche del 19 de mayo de 2012, según la investigación, Elize asesinó a su esposo de un disparo en el departamento donde vivían. Posteriormente descuartizó el cuerpo, lo guardó en tres maletas y abandonó los restos en distintos puntos del estado de São Paulo. Fue detenida el 4 de junio de ese mismo año y, en 2016, condenada a 19 años, 11 meses y un día de prisión. En 2019 su pena fue rebajada a 16 años y tres meses tras el reconocimiento de su confesión.
En mayo de 2022 obtuvo la libertad condicional por progresión de pena. Al salir de prisión expresó su arrepentimiento: “Desafortunadamente, no puedo arreglar lo que pasó. Yo tengo una segunda oportunidad. Lamentablemente Marcos no. Pero creo que, espiritualmente, ya me ha perdonado. Siempre pido eso en mis oraciones”.
Actualmente, según confirmó su abogado a Folha de S.Paulo, lleva una vida reservada, trabaja y continúa cumpliendo las condiciones impuestas por la Justicia. Su hija permanece bajo el cuidado de sus abuelos paternos y no mantiene contacto con ella.

