A casi 26 años de matrimonio, Rafael Araneda abrió una ventana íntima a su relación con Marcela Vacarezza, repasando no solo la solidez de su vínculo, sino también las dudas y heridas que marcaron su historia antes de conocerla.
En conversación con ¡HOLA! Américas, el animador definió su relación como una evolución natural del amor, más allá de la etapa inicial: “Eso es el amor, cuando pasas de las maripositas a un proyecto de vida, cuando nos desafiamos juntos, cuando emprendemos juntos, cuando nos apasionamos juntos”. Fruto de ese camino en común han formado una familia con sus cuatro hijos: Martina, Florencia, Vicente y Benjamín.

Sin embargo, también fue enfático en desmitificar la idea de una relación perfecta. Según explicó, el amor requiere trabajo constante: “Falla no a veces, falla todos los días y te hablo desde lo personal. Yo tengo una familia extraordinaria, tengo un matrimonio buenísimo, pero no quiere decir que el amor no haya tenido fallas o que no tenga que ir como cuando llevamos nuestro auto a algún chequeo o alguna reparación”.
"Yo me iba a casar antes de conocer a Marcela”
En ese recorrido emocional, Araneda sorprendió al recordar un episodio clave previo a su actual matrimonio. Antes de conocer a Vacarezza, estuvo a punto de casarse, pero la relación terminó abruptamente: “Me devuelven el anillo, no nos casamos, yo quedé muy triste y dije: ‘Yo nunca más algo en serio, yo nunca más un proyecto donde involucre más que las atracciones. Yo me dedico a pasarla bien’”.

Fue en ese contexto donde, según sus propias palabras, terminó “traicionándose”. “Me traicioné a mí mismo, porque yo me iba a casar antes de conocer a Marcela”, confesó, explicando que ella logró cambiar su forma de ver el amor. “Marcela me dio los argumentos para creer otra vez, y yo creo que es la gran locura y traición que me hice a mí mismo”.
Finalmente, el comunicador destacó el rol clave de su esposa en ese proceso, valorando la paciencia que tuvo en un momento en que él no estaba dispuesto a involucrarse profundamente: “Le agradezco hasta el infinito que haya sido así de paciente”.