El estadounidense Alex Honnold, de 40 años, es uno de los mejores escaladores del mundo. Si el tiempo lo permite, el próximo sábado 24 de enero planea escalar la fachada del rascacielos Taipei 101, en Taiwán, "free solo", es decir, solo y sin ningún equipo de seguridad.
Netflix, el mayor proveedor de streaming del mundo, con más de 300 millones de suscriptores, transmitirá en directo el ascenso de Honnold.
"Creo que me he acostumbrado al miedo con los años. Es una parte fundamental de la escalada", dice Honnold en el tráiler. "Por muy bien que te prepares, a veces las cosas pasan. Si te caes, mueres".
Posibles imitadores
Netflix está traspasando una línea porque "el concepto mismo y la ambientación promueven dinámicas voyeristas", dice a DW Claudia Paganini. Una de las líneas de investigación de la filósofa y teóloga austriaca, de la Universidad de Innsbruck, es la ética de los medios.
"Considero problemática la transmisión en vivo de un evento potencialmente mortal porque los medios ya no solo lo documentan, comentan y contextualizan, sino que lo coproducen activamente como espectáculo", explica la académica.
El riesgo se está explotando deliberadamente para aumentar la atención y el alcance, y, por lo tanto, también el beneficio económico. Esto traslada la responsabilidad "ya no principalmente al atleta, sino a los medios que difunden la información".
Además, Paganini advierte que la transmisión en vivo del ascenso de Honnold "probablemente normalice conductas de riesgo y fomente la imitación, independientemente de que se subraye que se trata de un atleta excepcional".
Óscar al mejor documental de escalada
En 2017, Honnold se convirtió en la primera persona en escalar la pared de granito de 900 metros de altura del legendario El Capitán, en el Parque Nacional de Yosemite, sin cuerda, en tan solo cuatro horas.
El documental "Free Solo", sobre el ascenso de Honnold, ganó un Óscar en 2019 y llegó a millones de espectadores en cines y posteriormente a través de plataformas de streaming.
No obstante, a diferencia de la próxima transmisión en vivo desde Taiwán, los espectadores ya sabían que la escalada había terminado bien.

Alexander Huber: "No es relevante para los escaladores"
"El ascenso al Taipei 101 no ofrecerá ninguna nueva perspectiva sobre la escalada, así que, desde esa perspectiva, la iniciativa no es relevante para nosotros como escaladores", afirma el gran escalador alemán Alexander Huber, en declaraciones a DW.
Desde su hazaña en El Capitán en 2017, Honnold se ha situado entre los escaladores con mayores ingresos. Dona un tercio de sus ganancias a su propia fundación, con la que apoya iniciativas privadas de energía solar en todo el mundo. No se ha revelado la cantidad que Netflix le pagará por el proyecto en el rascacielos taiwanés.
"Spiderman francés": "Lo conseguirá fácilmente"
Taipei 101, el emblemático edificio de la capital de Taiwán, se completó en 2004 y, con sus 508 metros, era entonces el edificio más alto del mundo. Tres años más tarde, fue superado por el Burj Khalifa de Dubái, de 828 metros de altura.
Ya en 2004, el escalador libre francés Alain Robert había escalado este edificio. Pero en aquella ocasión, el llamado "Spiderman francés" fue asegurado con una cuerda desde arriba.
El Gobierno taiwanés lo contrató para promocionar el entonces nuevo Taipei 101. Robert explicó a la revista Climbing que la clave para escalar el rascacielos es mantener la concentración: "Lo complicado es repetir el mismo movimiento una y otra vez. Pero por lo demás, simplemente se avanza paso a paso".
Después de escalar cada uno de los ocho bloques del edificio, Honnold podrá descansar en una repisa ancha antes de continuar, detalló Robert, quien está seguro de que el estadounidense completará la escalada "con facilidad".
Padre de dos hijas pequeñas
¿Y si algo sucede y millones de personas lo ven? El pasado octubre, el escalador estadounidense Balin Miller, de 23 años, falleció al caer por un error en El Capitán. Cientos de espectadores habían seguido la transmisión en vivo de otro escalador que lo filmaba. Muchos lo describieron posteriormente como una experiencia traumática.
Honnold está casado y tiene dos hijas pequeñas. Escala desde joven y asegura que el hecho de tener hijos no ha cambiado su enfoque.