Indignación ha generado el caso de un elefante que fue pintado de color rosa como parte de una sesión fotográfica, hecho que ha sido ampliamente criticado en redes sociales. Semanas después de esta intervención, el animal murió, lo que intensificó las reacciones y abrió un debate sobre el uso de animales en este tipo de actividades.
La sesión fue liderada por la fotógrafa rusa Julia Buruleva, quien quiso capturar una imagen única en Rajastán, India. Para lograrlo, pintó al animal, un elefante de 65 años llamado Chanchal, asegurando que utilizó tintes orgánicos y seguros, similares a los usados en festivales tradicionales.
A pesar de lo anterior, diversas organizaciones y usuarios han cuestionado las condiciones en las que se realizó la sesión, apuntando a posibles maltratos y a la falta de regulaciones más estrictas para proteger a los animales.
Cabe señalar que el dueño del elefante aseguró que su fallecimiento se debió a causas naturales, relacionadas con la avanzada edad del animal, descartando cualquier vínculo con la pintura.