El conocido actor chileno, Diego Muñoz, reveló en conversación con el podcast "Homeostasis" la dura respuesta que recibió del Servicio Nacional de Menores (Sename) hace dos décadas, cuando su mayor anhelo era convertirse en padre.
Si bien el intérprete se convirtió en papá hace ya cuatro años, este mismo comentó que quiso serlo desde hace mucho tiempo atrás, por lo que decidió acudir al Sename para explorar las posibilidades de adoptar, debido a que, según explicó, “tenía ese sueño, no tenía a la mujer y sentía algo como biológico, como una capacidad para ser papá, entre los 30 y los 35 años”.
Es en este contexto, cuando Muñoz decidió dirigirse a las oficinas de la entidad gubernamental para preguntar los pasos a seguir para iniciar el proceso de adopción de un menor de edad, sin embargo, terminó siendo una vista bastante desalentadora.
"La mina me dijo: 'Buena onda, pero estás perdiendo el tiempo completamente, ¿estás casado? No. Eres hombre, además esto para una mujer soltera con mucha gestión y mucho lobby, le podríamos llegar a pasar a un niño del Sename, pero a ti por ningún motivo. Como no te gastes en esto porque de verdad que vas a salir perdiendo", recordó.
Prosiguió cuestionando la razón del porqué se le negaría la solicitud: “Cacha la hueá que me dijeron, cuando lo que un niño necesita es amor, cuando lo que hemos visto es que el Sename es un programa que no funciona o funciona bastante mal, donde los niños sufren mucho, donde son muy abusados”.
A raíz de esta decepción, Muñoz afirmó que empezó a perder las esperanzas, pero que de igual manera comenzó a evaluar otras opciones ligadas a la adopción internacional y de contexto humanitario, ninguna se pudo concretar, debido a que, según explicó en el programa, "existió como un interés en mí que también se fue desinflando, me pasó que no era una familia a la que llegaban, entonces era mucho más difícil".
Sin embargo, todo cambió cuando conoció a su actual esposa, Sofía Heiremans con quien tiene una hija de cuatro años, y según recordó el actor, supo desde el primer instante que formaría una familia con ella, “me pegué otro portazo hasta que conocí a la Sofía y, pololeando con ella, ella es muy amante de los perros, y la veo cómo se preocupaba por sus perros, lo importante que eran para ella (…); yo dije: ‘Yo con ella quiero ser papá’”.

