¿Existen comunas donde ciertas señales asociadas a la infidelidad aparecen con mayor frecuencia? Esa es la pregunta que busca explorar un análisis experimental elaborado por el proyecto cartográfico Conmapas, que comparó datos de las tres principales conurbaciones urbanas de Chile.
Para realizar la medición se utilizó el Índice de Propensión Comunal (IPEC), indicador que combina distintos factores territoriales y digitales que podrían estar vinculados a este tipo de conductas.
Entre las variables consideradas aparecen patrones de búsqueda en Google Trends, concentración de moteles, publicidad digital y determinados hábitos de privacidad en redes sociales. Los datos, además, son ponderados de acuerdo con la población censal de cada comuna.
En el Gran Santiago, Macul, Estación Central y Pudahuel alcanzaron los 100 puntos, ubicándose en lo más alto de la medición. En contraste, Vitacura, La Florida y Conchalí registraron los niveles más moderados.
El análisis también mostró diferencias territoriales dentro de la Región Metropolitana. Mientras algunas comunas del sector poniente y periurbano presentaron índices más elevados, Lo Barnechea y Las Condes quedaron en rangos de menor propensión relativa.

La tendencia se repitió en otras zonas del país. En el Gran Valparaíso, Casablanca encabezó el listado con 100 puntos IPEC, seguida por Quilpué. Más abajo aparecieron Viña del Mar y Valparaíso, mientras que Concón registró el índice más bajo del área analizada.

En el Gran Concepción, en tanto, Coronel alcanzó los 100 puntos y quedó en primer lugar, seguida por Hualqui y Concepción. San Pedro de la Paz presentó el nivel más bajo de propensión relativa dentro de este conglomerado.

Sin embargo, el mapa no significa que los habitantes de determinadas comunas sean efectivamente más infieles que otros. El IPEC es un indicador experimental y no identifica personas, no accede a conversaciones privadas ni determina si ocurrió una infidelidad.
Por ello, sus resultados deben entenderse como una comparación territorial basada en determinadas señales digitales y características comunales, y no como una medición directa de las conductas de sus habitantes.

