Fue en ese mismo periodo cuando nació su hija, mientras Daniel Fuenzalida ya llevaba más de tres años consumiendo. Una situación que se hizo evidente y que terminó impactando directamente en su relación de pareja, derivando en la separación con la madre de la niña.

"Nació la Ignacia, yo estaba en etapa de consumo hasta los tres años. Ahí, obviamente, la Francisca se separa de mí porque yo era un gallo que estaba mal, que estaba enfermo, que estaba loco”, expresó el animador.
Pese al quiebre amoroso y su adicción, siguió luchando por ver a su hija, pero ante su estado tuvo restricciones: “Me dejaban verla solamente un ratito los días sábados y acompañado de mis papás. Yo nunca me despegué… siempre luché mucho por estar con mi hija, consciente de que yo tenía un problema… pero que la enfermedad hablaba más que yo”.
Ante el difícil panorama y al pasar los años, Daniel Fuenzalida logró formar un vinculo junto a su hija y también con la mamá de ella: “Después se recuperó todo eso y hoy día la relación con la mamá de la Ignacia es muy buena. Celebramos los cumpleaños juntos, la Francisca se volvió a casar y yo conozco a su marido… la relación está sanísima y muy buena”.