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Cómo detectar el cáncer de cabeza y cuello mirándose al espejo

La detección precoz puede cambiar el pronóstico, y la herramienta más simple está al alcance de todos: un autoexamen mensual que se puede hacer en el momento del cepillado de dientes.

TVN.cl

Viernes 24 de julio de 2026

El cáncer de mama tiene lazo rosado. El cáncer de próstata tiene campañas de detección. Pero cuando se habla de cáncer de labio, de lengua, de encía o de laringe, la mayoría de los chilenos no saben de qué se trata. Esa falta de familiaridad tiene consecuencias: el cáncer de cabeza y cuello causa entre 400 y 500 muertes al año en Chile, y en muchos casos se diagnostica tarde, cuando el tratamiento es más complejo y el pronóstico, más incierto.

El cáncer de cabeza y cuello - que se conmemora cada 27 de julio- agrupa tumores que pueden originarse en distintas zonas: los senos paranasales, la cavidad oral —lengua, encías, labio y paladar—, la faringe en sus tres secciones —nasofaringe, orofaringe e hipofaringe—, la laringe y las glándulas salivales. No incluye los tumores cerebrales ni los oculares.

"Son cánceres que están a la vista, que dan señales, y que si se detectan a tiempo tienen muy buen pronóstico. El problema es que no los conocemos y no sabemos qué buscar", explica el Dr. Diego Romero, Coordinador Transversal de Cirugía de Cabeza y Cuello del Instituto del Cáncer RedSalud.

El autoexamen que todos deberíamos hacer una vez al mes

Una de las herramientas más simples y menos conocidas para la detección precoz es el autoexamen de la cavidad oral, que puede incorporarse fácilmente a la rutina del cepillado de dientes. "La idea es conocer cómo es nuestra boca: el color de las encías, la superficie y el color de la lengua, sus papilas. Cuando uno conoce su boca, puede detectar cuándo algo cambia. El examen puede tomar solo 5 minutos y hacerlo mientras nos lavamos los dientes facilita que se convierta en un hábito", explica el Dr. Romero.

La recomendación es realizarlo una vez al mes, frente a un espejo. El examen comienza revisando el cuello, palpándolo en busca de protuberancias, incluyendo la zona bajo el mentón. Luego se examinan los labios, tanto por fuera como por dentro, verificando que estén libres de grietas o úlceras y que el interior tenga un color rosado claro. Se continúa con las encías y el interior de ambas mejillas, buscando cambios de color, forma o consistencia, y se revisa también el paladar.Finalmente, se saca la lengua para examinar su dorso y ambos lados en busca de cambios de coloración o textura, y se palpa suavemente la parte inferior en busca de úlceras o anomalías.

“Ante cualquier hallazgo que persista por más de dos semanas, consulta con un especialista, el autoexamen no reemplaza la evaluación por un profesional de salud” indica.

Los síntomas que deben motivar una consulta son los cambios en la coloración de la mucosa oral —placas blanquecinas o rojizas que aparecen sin causa aparente—, úlceras en la boca que no cicatrizan en más de diez días o dos semanas y que tienen tendencia a crecer, y la aparición de nódulos o ganglios en la zona del cuello, que por lo general no son dolorosos. A eso se suman señales que muchos atribuyen a otras causas: una ronquera o disfonía persistente de más de dos semanas, especialmente en pacientes fumadores; la caída de piezas dentarias sin razón aparente; tos con sangre; dolor de oído; o la dificultad y el dolor al tragar. En etapas más avanzadas puede aparecer también una baja de peso involuntaria. "Cualquiera de estos síntomas, si se mantiene en el tiempo, es motivo de consulta. No para alarmarse, sino para descartar", enfatiza el cirujano.

Tabaco, alcohol y virus papiloma: los factores de riesgo que se pueden evitar

El tabaco es el principal factor de riesgo. “No existe un cigarrillo seguro. Fumar uno ya aumenta el riesgo, independientemente de cómo se consuma", advierte. El alcohol es el segundo factor, y su efecto se potencia cuando se combina con el tabaco.

El tercero es el virus papiloma humano (VPH), cuyo peso ha cambiado el panorama epidemiológico en la última década. "Antes estos cánceres los veíamos casi exclusivamente en pacientes mayores con historia de tabaco y alcohol. Hoy estamos viendo cánceres de orofaringe, de amígdala y de base de lengua en pacientes más jóvenes, asociados al VPH, igual que el cáncer cervicouterino. Es un cambio que se está observando a nivel mundial", señala el Coordinador Transversal de Cirugía de Cabeza y Cuello del Instituto del Cáncer RedSalud.

La buena noticia es que la mayoría de estos cánceres son prevenibles. “Hoy sabemos que una proporción importante de los cánceres de cabeza y cuello es prevenible y, cuando se detecta a tiempo, existen tratamientos cada vez más efectivos —incluyendo cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia— que pueden mejorar significativamente el pronóstico. Por eso, ante cualquier síntoma persistente, es fundamental consultar oportunamente con un profesional de salud”, explica.